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Notas provisionales y ficciones

POESIA Y EXPERIMENTACION SONORA EN MEXICO

Posted by pachoj en julio 28, 2014

En octubre de 2009 MANUEL ROCHA participó en el Festival de Poesía en Voz Alta con una sesión de poesía sonora y con una conferencia. Publico aquí con su autorización el texto de esta última:

POESIA Y EXPERIMENTACION SONORA EN MEXICO

Por Manuel Rocha Iturbide

El trabajo interdisciplinario experimental entre los campos de la poesía y la creación sonora en México ha tenido a través de nuestra historia muy poco desarrollo. Sin embargo, en los últimos años se han generado nuevas áreas interdisciplinarias de trabajo englobadas por el arte sonoro, en donde encontramos trabajos vocales experimentales, radio arte, o poesía sonora electroacústica, lo que ha permitido que surjan obras nuevas en las que la poesía y un trabajo estético sonoro con el lenguaje son el punto de partida.

Aunque en la relación música clásica–poesía, existe un número reducido de obras experimentales en el ámbito de la música contemporánea nacional y mundial, es importante comenzar esta ponencia con el análisis de lo acaecido en México en el siglo XX en este campo, para poder ver como se ha dado la relación entre los poetas y los compositores.

Tal vez solo en la tradicional relación música vocal – poesía han existido lazos históricos en nuestro país entre dos gremios distintos del quehacer artístico a lo largo de todo el siglo pasado y lo que va de este. El compositor Carlos Chávez , ya desde 1924 utilizó los poemas Hexágonos de Carlos Pellicer para realizar la obra que lleva el mismo nombre para voz, flauta, fagot, viola y piano, y se inspiró por otro lado en estos mismos poemas para realizar su obra El buque ha chocado en la luna. Manuel Enríquez (1927-1994) también utilizó un texto de Pellicer para su Cantata a Juárez (1983), así como el poema Manantial de Soles (1988) de Octavio Paz, para la realización de su obra musical para soprano, actor y orquesta, que lleva el mismo nombre, y en donde el autor deconstruye el poema. Federico Ibarra, compositor nacido en los años cuarentas y muy prolífico en música vocal, se inspiró también en Paz para realizar su ciclo de canciones Navega la ciudad en plena noche (1985) para barítono. Ibarra ha usado textos de otros poetas mexicanos para sus composiciones, como las “Décimas de nuestro amor” de Xavier Villaurrutia, el poema “Amor” del libro espejo de Salvador Novo, o la “Columna no. 6” del libro columnas, del poeta y dramaturgo José Ramón Enríquez.

La relación entre los compositores Mexicanos de música clásica contemporánea y los poetas se ha visto tal vez reducida en las últimas dos décadas debido a una clara desunión que vivimos actualmente entre los gremios artísticos en donde se dan pocas colaboraciones. La joven compositora Marisol Jiménez usó poemas de Luigi Amara para una obra reciente en donde un cantante declama los textos. Esta forma particular en la que texto hablado y música instrumental conviven, desgraciadamente a veces de manera artificial, se ha dado también en obras de otros compositores en los años recientes como en la obra de Ana Lara Dylan y las Ballenas para 8 violonchelos (tocada por el octeto Ibérico) y un texto declamado por la poetiza María Baranda que escuché el año pasado en la Sala Manuel M. Ponce en Bellas Artes.

Ahora bien, esta asociación entre compositor y poeta se da desgraciadamente de un modo unívoco, es decir, el compositor utiliza el texto del poeta, pero no existe una interacción entre ambos. Al mismo tiempo, la sonoridad de la poesía en la música vocal se limita al marco vocal o a una lectura del poema casi siempre lineal y plana.

Pienso que en la música electroacústica, el compositor se ha adentrado más en la utilización de la palabra poética, trabajándola, desmenuzándola, transformándola, y se ha convertido accidentalmente en un poeta sonoro, muchas veces a partir de obras poéticas ya existentes. Este es el caso de Víctor Manuel Dávalos que usa el poema de Sabines La salvaje costumbre, o mi obra Moin Mor en donde de-construyo el poema Irlandés en lengua gaélica del mismo nombre. Pero nuevamente, estos son trabajos unívocos en donde nosotros hemos podido desarrollar el arte de componer con palabras muchas veces a partir del un trabajo de otros. No obstante, existe una excepción, un trabajo colaborativo que se dio en el proyecto PERSONAE, gestado por Rocío Cerón y Carla Faesler (creadoras del grupo de poesía MOTIN POETA) en 2006, en donde yo participé como asesor en el campo musical, y que se ha convertido en uno de los pocos proyectos en el que ha existido un intercambio importante entre compositores electroacústicos y poetas Mexicanos, y en donde ese intercambio incidió de manera notable en el resultado. Recientemente, Rocío Cerón realizó también el libro de poesía IMPERIO editado por MOTIN POETA con un CD en colaboración con el compositor de música electrónica BISHOP, y en donde obtienen una muy interesante interacción entre la lectura de los poemas realizada por Rocío y las intervenciones del músico.

Quisiera hablar ahora de otra vertiente musical, la del creador vocal que realiza sus propias obras sonoras basadas en una experimentación con el lenguaje. Será esto poesía sonora? No lo se, tal vez si, pero en todo caso, existen muy pocos creadores de este tipo en el mundo, Jap Blonk en Holanda y Fátima Miranda en España por ejemplo, y en México tenemos la fortuna de contar con un joven que ha basado toda su producción en la experimentación vocal, se trata de Juan Pablo Villa, quien ha estudiado con la notable cantante norteamericana Joan La Barbara, y que por desgracia no es todavía muy conocido en nuestro país. Por otro lado, el compositor Julio Estrada (n. 1943) se ha aventurado en la experimentación vocal de manera completamente autodidacta. Ya desde los años 70, Estrada en su programa de radio UNAM realizaba improvisaciones vocales inesperadas, y más recientemente a finales de los años 90’s hizo una serie de grabaciones con su voz para la obra HUM (1999-2002) que en su versión inicial fue para voz sola, pero que luego fue estrenada en Alemania en una versión para 5 voces y espacialización en 12 canales interpretada por el Neue Vocal Solisten and Experimental Studio, Süd West Funk Donaueschinger MusikTage.

El trabajo sonoro con la poesía no solo se ha dado con los compositores instrumentales y electroacústicos, sino también en el muy poco desarrollado campo de la poesía sonora Mexicana, en donde son los propios poetas quienes se convierten en una suerte de creadores sonoros. Los antecedentes de la poesía sonora en México los encontramos con el poeta Estridentista Luis Quintanilla (Kyn-Taniya) con su poema IIIIUUUUU (1923) del libro “Radio. Poema Inalámbrico en Trece Mensajes” en donde el ruido del giro del dial del radio se reproduce onomatopéyicamente en el poema inspirado en las noticias radiales transmitidas en la época. Desgraciadamente, el uso de la onomatopeya así como el desarrollo de la poesía fonética va a ser casi inexistente en México.

Es casi imposible hablar de poetas sonoros Mexicanos, tal vez el Jalisciense Ricardo Castillo sea el único que ha experimentado un poco. Uno de los ejemplos recientes de su trabajo de poesía sonora es IL relámpago. Recitativo en Re para fauno desafinado (2008), en el que realiza grabaciones de varios poemas con texturas de fondo a partir de su propia voz (muchas veces son loops de fonemas). En las poesías Do Farú, Mia Pong, Mulier me tuna Olegre y Un brulo de peral, Castillo inventa lenguajes extraños o crea lenguajes híbridos, y en otros de sus poemas realiza algunas de-construcciones fonéticas simples (como en el poema El beso).

La práctica de la poesía visual y sonora en nuestro país se ha dado curiosamente más en los campos de las artes visuales, del arte conceptual, del performance, del teatro experimental, y del radio arte.

En las artes visuales, el primer antecedente lo encontramos en la obra de poesía concreta del Alemán-Mexicano Mathias Goeritz en los años 50’s. A pesar de que sus poemas visuales no fueron pensados para ser interpretados o realizados de manera vocal, su tácita sonoridad me llevó a hacer una interpretación de varios de ellos con el actor Mexicano Diego Jáuregui en 1998, de los cuales el más irónico y divertido es el poema Pocos Cocodrilos Locos, realizado como mural de concreto en un edificio de la zona rosa que desapareció con el temblor de 1985. Luego, Felipe Ehremberg en los inicios de los años 70’s, va a incursionar en el arte correo y en la poesía de carácter conceptual con Maneje con Precaución. En esta última obra, Felipe describe de manera disconexa y surrealista los letreros que va encontrando en una calle de la Ignacio Zaragoza del DF. En esta misma década, el artista Ulises Carrión realizará poemas visuales en Holanda, y también la serie de obras sonoras con el título The poets tongue, basadas en distintas reflexiones conceptuales acerca del lenguaje, la forma y el contenido. Carrión es probablemente el primer artista sonoro Mexicano, y uno de los primeros artistas de corte conceptual que surgen en nuestro país. Finalmente, tenemos al artista y performancero Guillermo Gómez Peña, quien en los años 80 trabajó en los Estados Unidos de Norteamérica sobre la problemática de los inmigrantes Mexicanos y los Chicanos y la hibridación de culturas, preocupaciones que quedaron plasmadas en su obra para radio Border-x-Frontera de 1987. En otros ámbitos artísticos, podemos observar la incursión del recientemente desaparecido director de teatro Juan José Gurrola en la poesía, a través de una música experimental de corte free Jazzistico, con la publicación de su LP En busca del silencioEscorpión en Ascendente en 1970, en donde la canción a capella Lessen the time nos recuerda a los cantantes poetas norteamericanos Leonard Cohen y Bob Dylan.

Por último, el radio arte ha sido un género que se ha desarrollado mucho en nuestro país en los últimos 10 años, y dentro de éste, han surgido varias obras relacionadas con el lenguaje y la poesía, como lo son la radio ópera de Pedro Páramo de Julio Estrada (basada en el libro de Rulfo), y otras obras experimentales como Soneto Multlingüe (con diseño sonoro de Erika López, Alfredo Ramírez y Sandra Vázquez) del poeta Eduardo Langagne o por otro lado la obra Tres Vistas de un Texto de Mario Mota basada en la prosa poética de la obra La rueca del aire (1930) del Español José Martínez Sotomayor.

La conclusión a la que llego es que la poesía se ha convertido en un punto de partida para que artistas de distintas áreas realicen discursos estéticamente distintos, se ha convertido en un crisol en donde el compositor de música contemporánea se inspira en ella, el compositor electroacústico se convierte en poeta sonoro, el poeta se convierte en creador vocal, el creador vocal se convierte en poeta, el artista conceptual significa a partir de ella, el radio artista desarrolla su discurso radiofónico, etc. Un solo eje para distintas vertientes, ofreciéndonos una nueva paleta de colores sónico fonéticos. Por algo se ha dicho que la poesía visual y la poesía sonora son parte del ambiguo campo del arte sonoro, ya que son interdisciplinarias y utilizan herramientas fuera del campo puramente lingüístico.

Vivimos actualmente en una época totalmente interdisciplinaria en la que el individuo puede usar la computadora como piedra filosofal, para la creación de un arte total compuesto de sonido, gráfica, fotografía, video, animación y escritura, pero seguimos careciendo de una actitud de colaboración, de un trabajo con artistas de otros campos. Pienso que solo esto podrá enriquecernos como creadores y sacarnos un poco de nuestros propios ámbitos. Un artista en la actualidad está obligado a conocer todas las demás artes, y saber quien está experimentando, investigando, trabajando en la vanguardia, de la misma manera que el divulgador científico tiene que conocer todas las ciencias, o un antropólogo social conocer todas las culturas, para tratar de hacer de todas ellas un filtro para poder comprender el mundo en que vivimos. Espero que simposios como este sirvan para poder encontrarnos entre artistas de diversas áreas, para poder vislumbrar lo que sucede en campos ajenos al nuestro, para aprender, para ser influidos, para reanudar la práctica sinestésica que tantos frutos dio durante uno de los períodos mas ricos de la era del arte, la era de las vanguardias en los inicios del siglo XX. Podremos acaso inaugurar una nueva era de este tipo, en donde los nuevos medios sean nuestros nuevos instrumentos.

 

Esta ponencia fue presentada también en el simposio de poesía sonora e interdisciplina en la ferio del libro de León Guanajuato en Agosto de 2009.

 

 

 

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