latribudelpulgar (antes ruidos de la calle)

Notas provisionales y ficciones

FRENTE.MX y Poesía en Voz Alta

Posted by pachoj en octubre 5, 2011

En el Número 27 del semanario FRENTE.MX (del 29 de septiembre al 5 de octubre de 2011, sección Letras,pp.34 y 35) , dirigido por mi amigo Rulo, se publica una entrevista que me hizo Diego Rabasa:

POESIA EN VOZ ALTA. ENTREVISTA CON PACHO PAREDES

“EL futuro de la poesía no estriba en los canales comerciales o en los espacios que las editoriales le puedan dar a este género, sino en la calidad de la producción poética”, afirma Pacho Paredes, organizador y cabeza del festival Poesía en Voz Alta, cuya séptima edición está por celebrarse en Casa del Lago. El festival se sitúa cada cada vez más como uno de los eventos poéticos de mayor relevancia en la ciudad. Aprovecha el inmanente vínculo con la música para proponer un programa que incluye lo mismo a nuevas voces que a figuras nacionales e internacionales en un formato ecléctico y profundo, pero entretenido y llamativo también. Presentamos una entrevista con Pacho Paredes que esperamos les genere la misma atracción y entusiasmo que a nosotros.

¿Te parece que el futuro de la poesía impresa depende de iniciativas como ésta que buscan combatir la falta de espacios en catálogos editoriales y en canales comerciales?

La buena poesía tiene futuro, sea escrita, oral, impresa o diseminada en nuevos soportes. Ahora bien, plataformas como Poesía en Voz Alta permiten acercar a más gente a la poesía, tanto a la escrita como a la oral y la experimental.

La gente suele desdeñar la poesía por solemne y aburrida, otros por lejana y complicada. Les parece rancia y cursi. Nada hip. A otros les puede dar curiosidad, pero temen no comprenderla. PVA ha roto con esos prejuicios.

Pero, sobre todo, PVA ha servido de lugar de encuentro para distintas tradiciones poéticas ya existentes, tanto locales como internacionales, que no eran visibles en un medio dominado por la paquiderma costumbre de quienes se consideran autoridad en poesía.

PVA le ha permitido a tradiciones atomizadas encontrarse con sus públicos. Esto demuestra quizá que la cerrazón de las editoriales y del mercado no es un problema de la poesía, sino de la industria. Lo mismo pasó con la música ante la crisis del disco.

Por otro lado, algunos “entendidos” sólo sabían resignarse ante la costumbre de no hallar audiencia para su poesía. Al principio alguien consideró “absurdo querer revitalizar Casa del Lago con la hija bastarda de la literatura: si la narrativa no vende, menos aún la poesía”, me decía. Hoy día hay quienes se asombran de ver llegar a toda esa gente tan disímbola a Casa del Lago. ¿Puede lograr eso la poesía sin complacencias?

¿Cuáles son las premisas en las que te basas para realizar el programa?

Poesía en Voz Alta es una plataforma que programa distintas disciplinas de la oralidad escénica, como una forma de expandir la noción de lo poético. Somos un escaparate para la poesía experimental.

Estas expresiones poseen una remota herencia histórica, por ejemplo la poesía campesina ágrafa como el repentismo o el son jarocho, o bien, desde la vertiente de la alta cultura, las vanguardias de principio de siglo XX.

Pero otras surgen de los cambios en los paradigmas culturales recientes (relativización del paradigma del libro impreso), o a partir de la generalización de las nuevas tecnologías como herramientas creativas (samplers y loops que facilitan la deconstrucción de la voz para su uso como textura sonora o para realizar permutaciones; o bien, la escritura en código de la poesía digital[1]).

Otros artistas de Poesía en Voz Alta provienen de tradiciones subculturales en ascenso y de la cultura pop, como el hip hop, spoken word, el jazz poetry, o en general, poesía de referentes callejeros. Al mismo tiempo, fuera del ámbito de la literatura establecida, en años recientes han proliferado colectivos poéticos articulados a partir de la producción y la difusión del propio trabajo, mantienen una actitud lúdica cercana a los colectivos roqueros que parece contestar al adocenamiento literario, buscando sus propios medios de diseminación para su producción.

También están las tradiciones artísticas que no habían sido consideradas afines a la experimentación poética, como la poesía indígena, que en PVA es presentada no sólo como cultura popular o folclor, sino como arte actual.

Aunque no celebramos la desaparición del libro en papel, creemos que “la experimentalidad tiene conciencia del soporte y lo pone en juego, sobre todo alterando sus modos usuales. Incluso puede utilizar el libro de manera experimental” (como dice Santiago Perednik).

Nos interesan las poesías populares tradicionales, por ejemplo las voces inuits y el canto cardenche. Para nosotros lo “antiguo” puede ser hipermoderno. En todo caso, creemos que es posible hacer convivir la tradición con la experimentación.

Partiendo de los formalistas rusos, exploramos el sonido como significación autónoma, además de subrayar la sonoridad del idioma original como valor en sí mismo dentro de la poesía.

 No hay traducción simultánea, para no interferir en el hecho escénico ni la experiencia sonora. Lo que hacemos es subtitular con proyecciones, como en la ópera.

Por último, somos una plataforma de estas confluencias sin jerarquías, con miras a romper el aislamiento de las diversas disciplinas, principalmente de la poesía ensimismada en la soledad del texto.

¿Cómo surge la idea de rescatar las lectura en voz alta que realizaba Juan José Arreola como insignia de este festival?

En 2005 nos apropiamos del nombre de Poesía en Voz Alta, hasta entonces referido a un grupo de teatro que a partir de 1959 estuvo identificado con la generación fundacional de la Casa del Lago. Se trato de un tributo, pero sobre todo de una provocación.

Sin nostalgia, reinterpretamos Poesía en Voz Alta como poesía escénica, experimentación y oralidad. Ahí cabía desde el teatro, la poesía ortodoxa, hasta la mini ópera, la canción, la microficción, el ensayo, la transdiciplinariedad, etcétera, a partir de la oralidad.

Pero no sólo resignificamos los antecedentes históricos de Casa del Lago, que fue “El foro alternativo” de los sesenta. También partimos de reinterpretar el presente: identificamos un interés generacional por explorar el lenguaje y la escritura en relación al sonido, el ritmo y las posibilidades escénicas directas; como ya se dijo, un interés propiciado en parte por la emergencia de las nuevas tecnologías.

Desde hace siete años sabíamos que al campo literario le sucedería lo mismo que a la música con Internet y con el surgimiento del iPod. Había que adelantarse a ello mediante la reflexión. Identificamos creadores que ya apuntaban hacia allá y, sobre todo, quisimos acelerar el proceso abriendo vasos comunicantes.

A siete años de su creación, ¿cuáles son las perspectivas del festival?

Demostrar que la poesía puede ser una experiencia colectiva. Que la buena poesía puede convocar públicos masivos. Es decir, más de los 300 o 600 asistentes que ya convocamos.

En el terreno de la ficción es claro que el quehacer narrativo ha respondido de manera clara a la realidad contemporánea de México, ¿se puede hablar de un fenómeno similar en la poesía?

Siempre que no entendamos por realidad el pintoresquismo mexicanista, ni el costumbrismo decimonónico. La realidad contemporánea de México ya es sobre todo contemporánea del planeta entero y, como tal, heredera de tradiciones múltiples. Luis Felipe Fabre, Julian Herbert, son un buen ejemplo de la vitalidad y el rigor de la poesía reciente, dialogan con la tradición culta, pero están abiertos a lo nuevo. También me parece muy interesante la iuspoética de Manuel J. de Jiménez, todavía más joven.

El programa tiene una orientación musicoliteraria muy notable y original. ¿A qué obedece esto?

La relación de la poesía y la música es intrínseca y como tal, muy frecuentada. En última instancia, lo oral apela a la sonoridad. Una buena letra es poética y un buen poema siempre tendrá ritmo. Pero no nos limitamos a esta mera relación. En realidad aspiramos a explorar la transdisciplina.

Queremos experimentar la poesía fuera de los campos disciplinarios preestablecidos. Aprender a oír y leer desde otro sitio. Descentrar nuestro punto de vista habitual como público. Identificar operaciones de desplazamiento creativo. Quizá por eso se han acercado artistas, atraídos por la plataforma, para proponernos proyectos que no entran en ningún otro foro. Por ejemplo, el bajista Alonso Arreola colaborando con Michel Houllebecq.

Oras veces hemos invitado a poetas que, al explicarles el contexto del festival como oralidad escénica y experimentalidad, de pronto deciden vincularse a la música. Me refiero a gente como Sandra Lorenzano, Francisco Segovia, o el melómano Juan Gelman, quien presentó en exclusiva una sesión de poesía tango acompañado por Cesar Strossio.

Por cierto, este año presentaremos teatro con una compañía francesa, un monólogo sórdido que invoca el origen teatral que tuvo Poesía en Voz Alta en los cincuenta.

¿Cuáles consideras que son los principales retos que debe enfrentar el festival en el futuro? ¿Y la poesía mexicana?

El Festival, su continuidad. En cuanto a la poesía mexicana, seguir abriendo nuevos vasos comunicantes, no solo con la tradición culta.


[1] cf. Loss Pequeño Glazier: Digital poetics: the making of E-poetries, Tuscaloosa, Alabama, The University of Alabama Press, 2002.

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