latribudelpulgar (antes ruidos de la calle)

Notas provisionales y ficciones

Comida Pánica

Posted by pachoj en abril 17, 2008

En un restaurante de Observatorio, un barrio popular, probamos bocadillos del siglo XVIII. Manchamanteles, chalupas, totopostles, huaxmole, chapulines con cacahuate (justo la receta que me hacen sólo a mí por ser viejo parroqiuiano), pepianes, moles y demás guisos autóctonos. Alejandro Jodorowski junto con sus hijos Brontis y el promisorio Adán se fascinaron con los chapulines de receta insólita (ya que, como dije, era una receta especial).

El ambigú poblano fue también un recuento de época. Brontis estudió en la misma primaria que yo en los años setenta y las invocaciones de su padre Alejandro aludían a personajes de antaño: a Gurrola, a Jaqueline (la mamá de Alisarín), a Luis G. Basurto. También evocó sus acciones performáticas del siglo pasado, Así Hablaba Zaraatustra, El Topo y tantas de las que oí hablar a mí madre, o bien, otras llanamente por mí desconocidas. Se entusiasmó con probables performances futuros (dijo querer “lavar” la “sangre” de Tlatelolco con helicópteros, pero no voy a anticipar aquí una idea tan chabacana).

Habló de tantos proyectos, en realidad concebidos al vuelo de la conversación de sobremesa. Estabamos Sergio Raúl Arroyo, Felipe, Lorena y José Wolffer. Recordó su paso por el teatro Fru Frú, y el Ángela Peralta. Le pregunté por el Teatro Blanquita, pero indiferente contestó que nunca llegó a actuar en ese sitio. En algún momento recordó sus intentos de mezclar la vangaurdia (0 la contrcultura) con lo que llamó cultura popular, pues, dijo, quiso hacer que la Tigresa actuara en una de sus obras. No lo logró…

Criticó al Dalai Lama por tener un Rolex obsequiado por Bush. El futbol le parece un juego homosexual donde todos intentan patear un balón que para él representa los “testículos” (por las bolas, huevón), con la intención de “penetrar” al adversario. A su vez, explicó,  el balón significa Jesús, de acuerdo a la numerología. Mientras que los toros serían para él un ritual fálico.

Como se ve, es un cerebro random estableciendo sin cesar asociaciones aleatorias a partir de sus archivos sobrealimentados de lecturas bíblicas, esoterismo, literatura, dramaturgia, cultura de masas, psicoanálisis e intenciones contraculturales provocativas, ahora convertidas en afanes curativos.

Mañana regresan a París, hoy es su última función en el Teatro de la Ciudad. A Adán no lo conocía, es músico, quedó de enviarme el link de su MySpace, posteriormente se llamaría Adanoswky, supongo que para enfatizar el vínculo filial. Es lo poco que pude saber de ellos, que no hablaron.

Imposible reproducir la charla delirante de Alejandro Jodorowski, su monólogo infranqueable. Se trata de una experiencia irreductible. No es lo que dice, sino cómo y quién lo dice. Un megalomaniático monumento conmemorativo de sí mismo.

Es indudable que el tiempo ha pasado y lo escandaloso o provocador inevitablemente tiende a volverse inocente.

Yo llegé tarde a la comida, distraido. Apenas me senté hice un comentario inocuo: Jodorowsky se encabronó, me dijo que lo único que yo quería era provocarlo y me ignoró el resto de la tertulia. Juro por Dios que no hablé en clave sediciosa, pero de nada habría valido externar mi juramento; además yo sí soy ateo. Me asumí ausente mas no invisible, pues de vez en vez me dedicaba mirandas oblicuas. Poco después, tan pronto como la ingesta poblana satisfizo los estómagos, fui indultado.

“Ya te perdonamos”, me dijo utilizando el plural con una dulce sonrisa en la mirada (el perdón consistió en que a partir de entonces me dejó intercalar algunos silencios).

Hace una década quizá que Braulio Pealta me mostró un comic psicomágico y me dijo “esto sí es contracultura”. A mí aquello me parecía ya más cercano a un new age churrigerseco.

Hay gustos para todo: Val, mi perspicaz gran amiga, opina que ser hoy fan de A.J. es ser un poser.

A mí, en persona, me pareció divertido.

2 comentarios to “Comida Pánica”

  1. La Cordero said

    Coincido. Yo no soy fan de A.J., pero eso de conocerlo en persona y platicar con él, es bien divertido. Tiene magia, sí. Tiene carisma, también. Y Brontis… ¿qué puedo decirte que no hayas conocido tú al conversar con ambos, estimado Pacho? Sólo digo que han sido de las mejores charlas de mi vida periodística. Y personal también. Un beso.

  2. pachoj said

    Gracias por tu comentario!

    Pues sí, no soy fan, a pesar de que ha resurgido una gran comunidad que se azora con sus rollos sesenteros.

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