latribudelpulgar (antes ruidos de la calle)

Notas provisionales y ficciones

Poesía oral, el sonido como significación autónoma

Posted by pachoj en febrero 17, 2008

B. EICHENBAUM en su texto LA TEORIA DEL METODO FORMAL (Teoría de la literatura de los formalistas Rusos, Antología por Todorov Tzvetan, Ed. S XXI) comienza definiendo el objeto de estudio del formalismo: la literatura, entendia como campo autónomo, es decir, literaturnost o literaturidad. 

Procede a ditinguir la literatura del habla o comunicación cotidianas. Un lenguaje poético se diferencia de un lenguaje cotidiano. Este último caracterizado por tener como fin la comunicación en sí, donde los elementos lingüisticos no tienen valor autónomo, mientras que en la literatura la comunicación pasa a segundo plano, y lo importante son los elementos lingüísticos adquieren un valor autónomo. Un ejemplo de lengua autónoma para ellos sería la glosolalia. 

A través de estas distinciones, los formalistas se interesaron en el valor sonoro de la poesía, como elemento separado del significado. Concluyen que el sonido no es un elemento externo de la poesía, que la lengua poética es una lengua en imágenes y en sonidos. Y en particular, que estos últimos no sólo acompañan al sentido, sino que tienen una significación autónoma.

Los sonidos del verso son la expresión de otra cosa que se encuentra detrás de ellos, por lo tanto hay que interpretarlos ya se como onomatopeyas o como aliteración (repetición notoria del mismo o de los mismos fonemas, sobre todo consonánticos, en una frase. Figura que, mediante la repetición de fonemas, sobre todo consonánticos, contribuye a la estructura o expresividad del verso): “los sonidos existen en el verso fuera de todo vínculo con la imagen y […] tienen una función verbal autónoma”(29). 

La aliteración es un recurso frecuente en la tradición oral afroamericana, tanto en los discursos políticos, como entre los preachers, como en la lírica musical, el habla cotideana y la poesía negra.

Más adelante, el autor cita a O. Brik (1917): “Sea cual sea la manera como se consideren las relaciones entre la imagen y el sonido, queda determinado que los sonidos y las consonancias no son un puro suplemento eufónico sino el resultado de una intención poética autónoma. La sonoridad de la lengua poética no se agota con los procedimientos exteriores de la armonía, sin que representa un producto complejo de la interacción de las leyes generales de la armonía. La rima, ala aliteración, etc., no son más que una manifestación aparente, un caso particular de las leyes eufónicas fundamentales”.

(Complemento eufónico: “combinación de los sonidos que intervienen en el lenguaje, cuando su pronunciación resulta grata y fácil con arreglo a la fonética de aquel.”)

Todo esto lo relaciono con lo que intento conceptuializar y presentar en Poesía en Voz Alta, entendida ahora por mí como pesía escénica: la poesía experimentada a partir de una experiencia escénica, no sólo como tradición oral, sino también porque recurre a la expresividad gestual, la expresión corporal, el performance, las nuevas tecnologías, la música y, siempre, desde luego, al sonido.

Así, con Eichenbaum, el establecimiento de la literatura como campo autónomo (así como el arte visto como campo autónomo donde la principal influencia de las obras de arte son las mismas obras, antes que la historia social o biográfica), es la distinción que hace entre ritmo, métrica, léxico, semántica poética, (menciona el elemento acústico, pero no lo desarrolla), entonación poética y discursiva, así como melodía (un sistema de entonaciones proposicionales) y el ritmo armónico (aliteraciones).      

También distingue entre la lengua cotidiana y la poética, donde la disimilación se distingue por ser intencional o circunstancial, como ya anoté más arriba. Además resalta la diferencia dentro de la lengua cotidiana según sus funciones. O bien, la distingue entre la lengua poética y la lengua emocional (que Eichenbaum no aclara).

Establece tres diferentes géneros dentro de la poesía lírica: declamatoria u oratoria, melodiosa y hablada. Acaso esta distinción permite diferenciar (en el contexto de la probable poesía escénica que intento establecer o conceptualizar en la plataforma de PVA) diferentes estilos de acuerdo a estos referentes, sobre todo en el caso de la tradición oral afroamericana.

Ante el dilema falso entre la poesía oral y la escrita, que actualmente suele resolverse mediante la legitimación exclusiva de la segunda por parte de el mainstream literario en México, resulta interesante la conclusión del texto de Eichenbaum, puesto que introduce en la dinámica de la evolución literaria el “diálogo crítico” entre generaciones, pero también la literatura de segundo orden o de masas: “cuando se diluye un género , deja de ser central y se vuelve periférico, su lugar es ocupado por un nuevo fenómeno proveniente de la literatura de segundo orden o bien de la vida práctica”. Desde cierta perspectiva, tal es la intención de conceptualizar un espacio donde puedan coexistir diferentes generaciones y tradiciones orales, como en la plataforma de la poesía escénica que busco realizar desde ahce tres años con el festival Poesía en Voz Alta. 

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3 comentarios to “Poesía oral, el sonido como significación autónoma”

  1. […] El sonido como significación autónoma […]

  2. […] El sonido como significación autónoma […]

  3. fabiola said

    poesia sonora

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