latribudelpulgar (antes ruidos de la calle)

Notas provisionales y ficciones

Teoría situacionista sobre el amor

Posted by pachoj en diciembre 31, 2004

“No resultaba fácil inventar nuevos placeres o nuevas maneras de hacer el amor…una idea utópica -aunque no del todo – puesto que, efectivamente, nosotros vivíamos, creábamos una nueva situación, la de exuberancia en la amistad…” Greil Marcus glosa a Henry Lefebvre durante la época en que éste convivía aún con Guy Debord, cuando charlaban como si intentaran tornar su vida cotidiana en algo fuera de lo rutinario, colmada “por deseos aparentemente insignificantes de heroísmo, aventura, huida, venganza…libertad” 

¿Se puede extender esta idea Situacionista a los encuentros amorosos? ¿Se puede decir que hay quienes experimentan el amor como un heroísmo moderno en pos de hallazgos sorpresivos, de aventura? Su valor consistiría en lograr incendiar el instante, crear “una situación” excepcional en la cotidianidad. Entonces, estaríamos ante una forma de arte cuyo “soporte” o “materia prima” sería el propio cuerpo y la propia experiencia, por lo tanto no dejaría rastro salvo en la memoria.

Son vacaciones de Navidad. Llego a un bar donde el azar provoca. Me recargo en la barra para pedir un trago y una desconocida protesta, “me estás empujando”. Me disculpo y procuro evitarla, mientras ella prosigue con sus risas y charlas con sus dos amigas, que me parecen igual de desagradables, fresas, pijísimas. A partir de entonces, los dos procuramos evitarnos. Traía un tatuaje en las lumbares, justo ahí donde empiezan los gluteos…

Lefebvre pensaba que la utopía era sólo arte, mientras los situacionistas que el arte, al nivel de la utopía, era la vida misma. “El arte puesto en práctica” era un lema situacionista; lo que significaba: La vida puesta en práctica” (Lipstick Traces, 160)

“…porque he averiguado que lo que se dice allá (en un bar) a veces se dice de una manera más clara y misteriosa que en cualquier otra parte; porque sé que uno puede salir de un club nocturno con la sensación de que nada volverá a ser como antes”. (Lipstick traces, 164). Quizá la vida no vuelve a ser igual que antes: se ha vislumbrado la figuración de una cotideanidad distinta.

¿Puede haber una teoría situacionista sobre el amor y la pasión? Evidentemente sobre ésto no es que escribe Greil Marcus, ni Lefebvre ni Debord, pero el descenlace noctívago de fin de año se ha prestado para semejantes asociaciones.

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