latribudelpulgar (antes ruidos de la calle)

Notas provisionales y ficciones

Un domador de circo

Posted by pachoj en agosto 24, 2004

Anoche fui al circo. Una función especial del emblemático Atayde, el más tradicional de México, pues la empresa invitó en esta ocasión a un par de grupos del movimiento joven mexicano, Cirko de Mente y los Cirkotrópicos, además de un dueto de la escuela cubana. Estos últimos me impactaron por su simpleza y, sobre todo, por esa sonrisa de la chica.Recordé aquella novela de Enrique Pastor Pérez “Héroes descalzos” (editorial Colofón, 2003) sobre una jinetera que estudiaba en la Escuela de Circo de la Habana. Una narración basada en una vivencia del autor, quien quedó subyugado por la cirquera-jinetera que el recrea en su libro. Pues bien, durante todo el acto circense del Atayde estuve pensando que esa sonrisa podría ser idéntica a la del personaje.Cirko de Mente y los Cirkotrópicos también estuvieron bien, pero más tarde, cuando empezaron los actos del repertorio convencional del Atayde y aparecieron los animales, me deprimí. No por rechazo ideológico, sino por la mirada de ojos desorbitados de los elefantes, por su piel llena de costras y heridas. Si Dios no existe, el diablo sí: es un domador de circo.

Al mismo tiempo me asombrá la vida circense. Me remite a mi vida de giras rocanroleras, cuando tocaba con mi ex-grupo. Ya no soporté vivir así, en esa trashumancia, de tal suerte que durante el acto me puse a imaginar la vida cotidiana de aquél payaso chileno, como si fuera la de un marino en puerto extraño. ¿Qué hara durante el día? No era mal músico, asi que lo quise ver ensayando sus instrumentosen su buhardilla sin libros. Vertiginosa imagen. Me inspira respeto la técnica del payaso como la de los trapesistas pero sobre todo admiro su resignación dentro de un microcosmos que refleja lo que, en ese momento, me pareció una miseria honda del género humano: el hastío detrás de la utopía del escenario. Lo heróico no está en arriesgar la vida, sino asumir el costo del sinsentido cotidiano, las estrecheces diarias. Esta idea no es nueva sino todo lo contrario, queivale a la del payaso triste que se suicida. Y sin embargo no es justa: quien no sabría vivir en una caravana cirsense soy yo, no ellos.

A María le gustó mi columna de hoy sobre el Museo Peatonal. Y hoy es penúltimo viernes que aparece mi columna en el Reforma. La próxima quincena será la despedida.

Esta tarde se presentó Diego Maroto en la Facultad de Odontología, con Enrique Neri en el piano y Aarón Cruz en el bajo. Buen concierto, poca gente, nula promoción por parte de la encargada de la facultad. Diego empezó con Los Simples Mortales, de donde salío Alfonso Ruíz, actual compositor de música electrónica. Enrique Neri es un pianista cincuentón o más, ancestral de la escena del jazz mexicana.

Más noche toca la guapa MC Ximbo en un barrio del centro y Las Comadrejas en el Centro Cultural España. Mar, la directora de la Orquesta Filarmónica de la UNAM tiene fiesta en su casa y Kiko me llamará más tarde para vernos con Alex (dierctor de Green Peace México), Andrea, Eduardo y no sé quién más.

Debo escribir una presentación del disco de Son de Madera para mañana, una entrevista a Diego el Cigala para la revista DF y desayunar el domingo con Daniel para ver lo de la presentación de su obra en la UNAM

 

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