latribudelpulgar (antes ruidos de la calle)

Escribir ficción es hacer suposiciones acerca de la naturaleza de lo real

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El Tercer Espacio

Publicado por pachoj en Mayo 5, 2008

He vuelto a hojear el maravilloso libro Thirdspace, Journeys to los Angeles and Other Real -and-Imagined Places de Edward W. Soja que compréen los noventa durante alguna gira, cuando me pasaba temporadas en casa de Ruben Martínez en Los Angeles y me escapaba a las librerías.

En ese entonces me interesaba el espacio pensado en relación a la música. Más que un censo o un inventario de grupos, suponía que era importante trazar una topografía del imaginario roquero (en el sentido de lo que mencionaba ya en Sonidos Urbanos). Esta topografía del imaginario nos habría permitido integrar diversas variables que entran en juego en la música, más allá de la biografía unidimensional del artista, la cantidad de discos vendidos o el número de seguidores que tiene.

El libro de Edward Soja abría puertas para una probable articulación espacio-socialidad-historia-imaginario. De esta forma, se lograba una concepción espacial que superaba la noción del espacio como un simple binomio, local-global, tan incómodo como incapaz de explicar la realidad. ¿Qué es lo local para un grupo que convive con sus pares subculturales de otros rincones del planeta mediante la lectura de revistas, fanizines o el Internet?

Soja parte de una relectura del concepto de Henry Lefebvre des espaces autres y lo reinterpreta como un tercer espacio. ¿Cuáles serían los otros dos?

El primer espacio correspondería al de la existencia concreta de las formas materiales. El segundo al de la idea que se tiene sobre el espacio material, o sea, se asociaría a las representaciones mentales de la espacialidad humana. Estos dos espacios conforman un binomio inseparable: el espacio real y el espacio imaginado.

En cambio, el tercer espacio sería el espacio vivido, la mezcla de espacio real y espacio imaginado, entendido como un espacio diferente que se conjuga de los otros dos en un imaginario social y que por lo mismo se conciencia de una forma distinta ya que logra superar el dualismo: es Otra forma de conocimiento espacial (¿se podría decir que es una dimensión espacial performativa -que se habita imaginándolo-?)

Es el espacio del arte y la cultura. El espacio del urbanismo y de la utopía.

Pertinente es aclarar que no me refiero a la utopía revolucionaria, sino a toda aquella figuración que se encarna como fin subjetivo de cualquier empresa humana (empresa que es entendida por el individuo o el colectivo en cuestión, como “históricamente” trascendente: llegar a un lugar -que no existe-).

Me refiero a los motivos del hombre, por ejemplo, para poblar geografías insondables en nombre de figuraciones como El Dorado o la Fuente de la Eterna Juventud; mentiras que fueron reales en cuanto empujaron a los individuos a transformar territorios por completo con su movimiento. Acaso lo mismo podría decirse respecto de figuraciones como el “civilizar” para los poblamientos coloniales. Quizá la búsqueda de la democracia también es, en tanto concepto perfectible, una figuración que pone a nuestros contemporáneos en movimiento. En todo caso, las subculturas y las contraculturas están cargadas de fantasías equivalentes, es decir, de dimensiones performativas.

El problema para el rock es que, aparte de un sonido con una tradición en sí misma, un lenguaje, un canon, es también casi siempre una subcultura. De ahí que el tercer espacio permite establecer el vínculo entre los canones exclusivamente sónicos de cada subgénero singular, con el imaginario subcultural-transterritorial. Una dimensión que no se da dentro de la múisca clásica ni dentro de la literatura, ya que cada uno de estos es un campo en sí mismo casi exclusivamente estético.

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Morente en Radical Mestizo, México DF

Publicado por pachoj en Abril 29, 2008

Ya hay videos de YouTube de Morente en la Plaza Santo Domingo. La calidad del audio pierde totalmente la potencia de aquella noche, pero se ve que son tomas desde celulares (la tribu del puglar).

 

Otro video más, con un  poquito mejor sonido, puede verse en la página del FIB

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Comida Pánica

Publicado por pachoj en Abril 17, 2008

En un barrio popular probamos bocadillos del siglo XVIII. Manchamanteles, chapulines con cacahuate, pipianes, moles y demás guisos autóctonos. Alejandro Jodorowski y sus hijos Brontis y ¿Adán? se fascinaron con los chapulines de receta insólita, ya que en ese lugar secreto sólo me la preparan a mí (supongo que el convidador me convocó precisamente porque sabe que ahí me consienten).

El ambigú poblano fue también un recuento de época. Brontis estudió en la misma primaria que yo en los años setenta. Alejandro invocaba personajes: Gurrola, Jaqueline (la mamá de Alisarín), Luis G. Basurto. También evocaba sus acciones performáticas de antaño y piezas como Así Hablaba Zaraatustra, El Topo y otras tantas de las que oí hablar a mí madre, así como otras llanamente por mí desconocidas. Se entusiasmó con probables performances futuros (quiere “lavar” la “sangre” de Tlatelolco con helicópteros, pero no voy a anticipar aquí la idea, que ni siquiera es mia).

Habló de tantos proyectos, acaso concebidos al vuelo de la conversación de sobremesa con Sergio Raúl Arroyo, Felipe, Lorena y José Wolffer. Recordó su paso por el teatro Fru Fru, y el Ángela Peralta, y le pregunté por el Teatro Blanquita (donde nunca actuó pero al que sí asistía). En algún momento recordó sus intentos de mezclar la vangaurdia o la contrcultura con la cultura popular (quiso que la Tigresa actuara en una de sus obras, pero no lo logró)…

Criticó al Dalai Lama por tener un Rolex obsequiado por Bush. El futbol le parece un juego homosexual donde lo que enrealidad se intenta patear son los “testículos” (por lo de las bolas) para lograr “penetrar” al adversario, mientras que el balón es, de acuerdo a la numerología, Jesús. Por su parte, los toros serían para él un ritual fálico.

Como se ve, es un cerebro random estableciendo sin cesar asociaciones aleatorias a partir de sus archivos sobrealimentados de lecturas bíblicas, esoterismo, literatura, dramaturgia, cultura de masas, psicoanálisis e intenciones contraculturales provocativas, ahora convertidas en afanes curativos.

Mañana regresan a París, hoy es su última función en el Teatro de la Ciudad. A Adán no lo conocía, es músico, quedó de enviarme el link de su MySpace. Es lo poco que pude saber de ellos, que no hablaron.

Imposible reproducir la charla delirante de Alejandro Jodorowski, su monólogo infranqueable. Se trata de una experiencia irreductible. No es lo que dice, sino cómo y quién lo dice. Un megalomaniático monumento conmemorativo de sí mismo. 

Es indudable que el tiempo ha pasado y lo escandaloso o provocador inevitablemente tiende a volverse inocente.

Yo llegé tarde a la comida, distraido. Apenas me senté hice un comentario inocuo: Jodorowsky se encabronó, me dijo que quería provocarlo. Juro por Dios que no hablé en clave sediciosa, pero de nada habría valido externar mi juramento; además yo sí soy ateo. Me asumí ausente mas no invisible, pues de vez en vez me dedicaba mirandas oblicuas. Poco después, tan pronto como la ingesta poblana satisfizo los estómagos, fui indultado. 

“Ya te perdonamos”, me dijo utilizando el plural con una dulce sonrisa en la mirada (el perdón consistió en que a partir de entonces me dejó intercalar algunos silencios).

Hace una década quizá que Braulio Pealta me mostró un comic psicomágico y me dijo “esto sí es contracultura”. A mí aquello me parecía ya más cercano a un new age churrigerseco.

Hay gustos para todo: Val, mi perspicaz gran amiga, opina que ser hoy fan de A.J. es ser un poser.

A mí, en persona, me pareció divertido.

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Feliz año nuevo 2008

Publicado por pachoj en Diciembre 31, 2007

Un regalo de año nuevo (seguramente la letra no se refiera a ello, y definitivamente no al próximo 2008, pues el video es de los setenta. Pero, ¡qué importa!). Atencción al bailarín, ¡es brutal!Felicidades

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Horizontalidad y nuevas tecnologías

Publicado por pachoj en Diciembre 19, 2007

En Marzo salió en Nexos un artículo que titularon El Moviento Indie, dándole con ello un giro más estrecho de lo que me interesaba realizar, que era “traducir” al lector de esa revista lo que es el mundo invisible del underground, tanto virtual como real.   

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22 Feria del Libro de Guadalajara

Publicado por pachoj en Diciembre 5, 2007

En la pasada Feria del Libro de Guadalajara me tocó ir a moderar una mesa llamada “Canción Palabra Escrita” (1 de dic 07), organizada por enrique Blanc.

La convocatoria debía explorar la relacióin entre el escribir canciones y la literatura. Participaron Julieta venegas, Andrea Echeverri, Bruno Galindo, Nacho Vegas, Javier Corcobado, Jose Manuel Aguilera y el glorioso Arnaldo Antunes. No se dijo nada relevante, más allá del tópico “yo escribo como se me de la gana”, lo cual se debió evidentemente a las limitaciones del moderador. Por más que intenté, no logré llegar a ningún sitio. La mayoría relacionó su trabajo con la literatura por el hecho de que leían libros, ya fuera de superación personal como Echeverri, o narrativa como Venegas (Puede verse este link para una realatoría más detallada). Claro que me topé con los viejos amigos, y eso fue glorioso. 

Ya en el local de la FIL, me encontre con varios cuates, como Braulio Peralta,  Pedro Serrano, Humberto Musacchio, Carmen Aristegui. Comí con Phillipe Olé, Laura lara de Punto de Lectura, Lyn Fanchstein y más gente que no recuerdo. Desde luego estaban Corcovado, Andrea Echeverri, Héctor Butargo, Julieta Venegas muy simpática. Con Inti Muñoz acabé discutiendo sobre cultura en el nuevo bar de Jis y en el Calavera. 

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Bruno Galindo y Nacho Vega, siempre de malas, tenía gripa. En la foto de la izquierda vemos al buen y nunca bien ponderado Che Bañuelos, dueño ahora del Bar Calabera. En la foto de arriba se le ve transmitiendo desde la cabina de Radio Universidad de Guadalajara en la FIL

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Trino y Jis, en la cabina de Radio Universidad de Guadalajara, mientras eran entrevistados por el Che acerca de la presentación de su libro de monitos. Cuando me vieron me invitaron a pasar y esa situación nos sirvió para evocar la época dorada de la contracultura tapatía, cuando ellos dos hacían el memorable Festín de los Marranos junto con Andrés Haro de El Personal, que en paz descanse, y el buen Paco Navarrete. Un programa donde la improvisción predominaba y se burlaban de todo y de todos, desde Octavio Paz hasta Monsiváis, en tono de radionovelas.

Estos programas fueron antecedente de las animaciones y doblajes de peliculas que luego desarrollaron en la televisión. Verdaderamente recomiendo echarle un oidito a estos archivos, que apenas son unos cuantos dentro de todos los que grabaron, de los cuales transitaron durante los ochenta copias en caset insuperables (y conste que esto fue antes de la Ponchis Visión de mi amigo el Güiri Güiri)

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El amigo Pernett, que llegó a Guadalajara tocando con Sidestepper, ya que el país invitado fue Colombia, aunque él ya tiene su proyecto solista. De hecho, tiene una versión de aquella mega rola Mi ABuela que cantaba el Monje Rojas & La Ganga en épocas muco tiampo atraás, sí, antes de que el reguetón se vislumbrara como lo que es hoy día. Aquí en el camerino de Sidestepper después del concierto.

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De vuelta

Publicado por pachoj en Noviembre 11, 2007

Después de casi un año de estar bloqueado y sin poder romper con el candado, regreso a este viejo blog.

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Condechi en LA

Publicado por pachoj en Julio 28, 2006

24464560.gifRubén Martínez me ha enviado un artículo sobre la Colonia Condesa aparecido en el LA TImes, escrito por Reed Johnson.Además me envía un link de una crónica suya reciente, por si alguien tiene acceso a este diario.     Rubén pasó unos años en México, viviendo en la calle de Veracruz en la colonia Condesa, por lo que el artículo aparecido en el diario donde él colabora le ha provocado cierta nostalgia. Le cuento a Ruben que justo frente a su ventana ha aparecido un hotel ultra chic, el Hotel Condesa, que no convoca a los viejos parroquianos que frecuentaban su departamento, los radical chics, ni al red-set condechi, ni siqueira a los new Bohemians o wanabe lumpenes que hoy beben en el Xelha. No, es otra esquina, su ventana ve hacia otro mundo.

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Despedidas

Publicado por pachoj en Julio 1, 2006

Anoche fue la despedida de Pip Day, gran amiga canadiense-londinense, ex mujer de Francis Alys, que se va a estudiar un doctorado a Londres. El reve fue en casa de Pamela Echeverría. Yo estaba exhausto y me quedé poco tiempo. Gracias a Pip pudimos presentar una conferencia de Mark Dery en Casa del Lago.

Estaba cansado, así que no hablé con casi nadie de los conocidos: Tin Larín, Thomas Glasford, Torolab, Rodrigo Peñafiel, Luciano Matus, Pamela, Tatiana Cuevas, entre los pocos que recuerdo. Estaba demasiado cansado.

Hoy es la despedida de Fanny Begueira, pues termina su periodo de trabajo como particular del agregado cultural en la embajada francesa, así que se regresa a su país.

EL próximo viernes es la despedida de Leonardo Tarifeño, gran amigo argentino, outsider, bohemio, escritor, periodista y DJ. Dice que se ha hartado de esta megaurbe y ha decidido largarse a Brasil con su novia mexicana. A probar suerte. Por fortuna existe Internet, si no lo extraría mucho.

Antenoche fue la despedida de Natalie, la novia de Luis Falconi, que vuelve a Francia cansada del aire cargado de esta ciudad, dijo.

Todos ellos son extranjeros.

Mañana son las elecciones…

¿Por qué se va tanta gente de pronto?

¿Sabrán algo que nosotros los autóctonos no?

Sea como sea, ¡buena suerte a todos!

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Verde

Publicado por pachoj en Junio 24, 2006

Llueve con sol, el lago verde está agitado.

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Un jardín con sol

Publicado por pachoj en Abril 10, 2006

En la boda de hace una semana, me encontré a Sofía, la mujer de Juan García Oteyza, y me invitó a comer para el domingo siguiente con Mariana Elizondo, Pablo Salazar y Andrea. Volví a recordar esa casa donde vivía Juan García Ponce con Michel Alban y en la de junto, donde ahora son las oficinas de Turner, Mariana y Pía.

Antaño reventones, hoy una casa soleada y sosegada. Entonces perversiones y excesos, hoy una vida familiar y correcta.

Juanito como siempre amabilísimo. Me regalo dos libros sobre Francis Alys, la traducción al español del clásico “Dejé mi corazón en Woundend Knee” de Dee Brown, “Caballo Loco, vidas paralelas de dos guerreros americanos”, de Stephen E. Ambrose, que no conocía, y el libro de “La Panadería” que editó Alex García Ponce junto con Yoshua Okon. Espero tener tiempo estas vacaciones para leerlos, pero tengo que escribir demasiado por compromisos ineludibles.

Nos echamos un aperitivo en el jardín soleado, ahora habitado por niñas, no por posadolescentes desaforados deslumbrados por el sexo y por la vida.

Durante la comida evocamos las conferencias grabadas de Borges que Juan siempre, desde la preparatoria, me pide le grabe o le queme; un inolvidable libro de Henry Miller con fotos que ya no tiene ahí en su casa, y los días de la generación de su madre en la Casa del Lago, pues ella estaba ahí.

Recordé con Sofía a su hermana, que vive en Puerto Rico y ya tiene dos hijos. La visité en San Juan al rededor de 94 o 95, cuando ella grababa a grupos en arrabales de lo que hoy se conoce como reguetón, muchos de los cuales son ya famosos. Yo había ido a tocar a esa ciudad y creo que me quedé unos días más con ella, yo andaba deprimido por un desamor. 20 años no pasan en vano.

Pablo Salazar fue todo un descubrimiento. Un gentleman decimonónico. Educado, afable, caballeroso y con un fino sentido del humor.

El mundo de Juan es de otra época. Su soleado jardín aún más.

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Sonidos de la Calle en la WEB

Publicado por pachoj en Febrero 17, 2006

Hoy regresé de la playa y encontré que mi libro Rock Mexicano, Sonidos de la Calle está en venta en esta página web.Y también hallé por casualidad que se encuentra en el Instituto Cervantes de Nueva York

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Libre Albedrío

Publicado por pachoj en Febrero 1, 2006

Yo también quisiera levantarme tranquilo y sobrado de tiempo. Tal es la imagen que todos tenemos de las vacaciones, pero me debato entre terminar un libro de Vila Matas o un artículo de Adolfo Sánchez Vázquez; comenzar un cuento de Álvaro Uribe, un libro de Emmanuel Carrère o ponerme a escribir una crónica que tengo en el tintero. Quizá mejor debería escuchar  The Farenheit Twins que me mandó Val.

¿O acaso terminaré por salir a la calle?…Fran me citó en una conferencia de Nestor (García Canclini) en el CENARTA, pero me acaba de llamar Maureen para comer, pues son siglos que no nos vemos. También llamó Ximbo para ver si a la noche nos juntábamos con Malena, la guapa hiphopera argentina que conocí hace un año en Barcelona y que está de paso por el DF.

Por lo demás, a la noche es la reunión obligatoria de la secreta Logia Melómana en casa de Camilo, y mañana debo levantarme temprano para una junta de trabajo antes de viajar a la playa.

(En el diccionario libre albedrío se define con dos acepciones contradictorias: “Voluntad no gobernada por la razón, sino por el apetito, antojo o capricho”, por un lado. Pero también como “Potestad de obrar por reflexión y elección”)

Creo que comenzaré por ducharme y preparar la maleta para el viaje. Lo demás que lo dicte el apetito…(¿o la obligación reflexiva?)

Las vacaciones son sólo la ilusión de contar con suficiente tiempo libre, pero nada de libre albedrío.

 

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Los Hijos del Campo

Publicado por pachoj en Julio 17, 2005

Pongo aquí la ponencia leída en un debate sobre cultura campesina en enero de 2003, según la postié el 10 de febrero de 2003 durante mi participación en el Blog Colectivo de Big (B)Other.

LOS HIJOS DEL CAMPO

Por Pacho

Luis Cardosa y Aragón relata que en 1925 llega a México Vladimir Mayakovsky por el puerto de Veracruz y que al desembarcar preguntó sorprendido: “¿En dónde están los indios?”; a lo que alguien le respondió: “Son los que llevan sus maletas”. La anécdota ilustra cómo los citadinos tendemos a representarnos al indio, incluso al campesino, dentro de una visión idealizada, bucólica y pastoral. Si el indio se nos presenta sin vestir sus atuendos tradicionales, no lo reconocemos. Acaso a algunosel desengaño les parezca incluso un fraude. El campesino sin su sombrero de palma y su calzón de manta, ataviado con una gorra de beisbolista y botas de casquillo, o si es más joven, vestido con camisetas estampadas con el nombre de algún grupo de rock pesado, no nos parece “auténtico”.

DESDE LA CIUDAD: EL CAMPO

Desde la ciudad, el campo es esquivo. A nuestros ojos parece esconderse. Y aquí no me voy a referir a las múltiples presencias del campo en la ciudad, de las que ya Guillermo Bonfil Batalla se ocupó extensamente en su libro México Profundo, donde reivindica las muchas formas en que la herencia indígena está viva e informa nuestra vida urbana, aunque nosotros no siempre seamos capaces de verla. En cambio, me ocuparé brevemente de la representación que se hace del campo dentro de algunas culturas juveniles relacionadas con el rock o la música moderna.

Decía que los citadinos no siempre somos capaces de ver el campo, ni siquiera cuando viajamos fuera de la urbe, ya que llevamos con nosotros a la ciudad y su mitología. El campo se convierte para nosotros apenas en un resort vacacional, una especie de escenografía. En cuanto a la imaginería juvenil, la divertida película Y tu mamá también refleja lo que el campo puede representar para algunos chavos viajeros, algo así como una ambientación que vemos pasar a través de la ventana de nuestro auto mientras transitamos por la carretera, un ciclorama que en la película enmarca las preocupaciones citadinas de los tres personajes y, particularmente, la fanfarronería sexual de los charolastras, un par de adolescentes de clase alta.

Si acaso,como sucede  en un momento dado de la película, el campo se concentra en una palapa y en una rockola que exalta el instante íntimo; situación que a los personajes les permite transgredir su sexualidad urbana y cosmopolita. El campo es el lugar donde todo está permitido para el citadino, lejos de las normas urbanas, pero donde dicho urbanita siempre se mostrará indiferente hacia las costumbres locales. El campo es un lugar con el cual no siempre interactuamos de manera sensible, abiertos a su otredad.

Así, el campo se esconde para muchas culturas juveniles, decía. Es apenas un ornamento que nos da color local ante el mundo, acaso referido como kitsch. En ocasiones, simplemente se inventa la imagen de lo rural, según las muy urbanas fantasías de cada individuo. Entonces se le convierte en la tierra que contiene los misterios que resolverían nuestros modernísimos dilemas y vacíos: acaso la cuna del chamán que pueda redimirnos, como en la película Piedras Verdes, de Ángel Flores.

Quizá esta chamánica imaginería juvenil, repleta de fantasías protoindigenistas, tenga su origen en 1959, cuando se inaugura la carretera de terracería que va de Teotitlán del Camino a Huautla, dando comienzo con ello al surgimiento de un nuevo territorio psicológico, el del turismo de mochila al hombro (que con el paso de los lustros, se convertiría igualmente en una industria turística alternativa).

En los sesenta y setenta los trailers park, las playas vírgenes, las ruinas arqueológicas, las sierras y los desiertos, fueron destino de miles de jóvenes nacionales y extranjeros en busca de lo que se consideraba “auténticamente” rural, sin que muchas veces se alcanzara a averiguar cabalmente en qué consiste lo de “auténtico”. ¿Quién que haya sido joven desde los sesenta no ha estado, al menos una vez en su vida, en una playa del Pacífico bebiendo una cerveza Victoria en una hamaca, mientras de la grabadora portátil sale el último disco de reggae o cualquier otro ritmo de moda? Pero, ¿es esta la cotidianidad del campo mexicano real?

Así pues, la contracultura de la Onda inaugura en los sesenta un nuevo tipo de indigenismo que muchas veces alcanza a ver al indio, pero muchas otras lo inventa. Alvaro Estrada, en su delicioso libro Huautla en tiempos de los hippies, realiza una especie de antropología invertida donde retrata cómo los hippies extranjeros y los jipitecas nacionales, no se involucraban en las faenas locales,pues narra cómo a los hippies sólo les importaba consumir “el hongo”, beber y reventar. Aunque ellos pensaran que estaban comulgando con lo indígena.

En el testimonio de Estrada, la visión de la contracultura de los sesenta y setenta hacia las costumbres indígenas oscilan entre el romanticismo y la indiferencia. Este autor hace notar que los extranjeros jipiosos no se interesaban verdaderamente por “aprender de los hongos” ni atendían al significado profundo que éstos tenían en los usos locales, ni tampoco se interesaban por otro tipo de costumbres de la comunidad.

Por lo mismo, en la mayoría de los casos el encuentro entre estos dos mundos no siempre fue armonioso: Los visitantes nunca participaron de las costumbres nativas, como por ejemplo en el tequio, aunque, escribe Álvar o Estrada:

“cada domingo en el altavoz del edificio municipal de Huautla la autoridad arengaba a la gente, parloteando en su lengua local para que se presentase a trabajar comunitariamente al día siguiente, lunes -día de tequio- en determinado sitio del pueblo: era la herencia ancestral del trabajo comunal y gratuito. Un día a la semana, la aportación del individuo a la comunidad”.

Estrada es crítico hacia los fuereños, pues considera que con su llegada se perdió la paz en el pueblo y “muchos de los seres mágicos abandonaron la sierra”, pero tampoco deja de ser tolerante hacia aquellos. De hecho, reprueba decididamente la represión que las autoridades desplegaron contra los jóvenes y afirma que, mucho más dañinos que los jipitecas, resultaron los males cotidianos del hambre y la miseria.

A partir de entonces, las culturas juveniles han reflejado de distinta forma y quizá con distintos grados de asertividad la realidad de la vida en el campo.

Desde los sesenta, las contraculturas urbanas han explorado las culturas no occidentales para nutrir sus figuraciones. Recuerdo la vez que los zapatistas visitaron el Tianguis del Chopo; entonces los enmascarados vieron desfilar a los neoprimitivistas inspirados en las ornamentaciones mayas precolombinas, con sus tatuajes tribalistas, sus lobulos deformados por enormes orejeras de jade, o con sus piedras preciosas incrustadas en los dientes….a todo ello los enmascarados preguntaban por su significado, no lo entendían. Maravillado por el azoro de los zapatistas, al final me animé a preguntarle a algunos de ellos qué pensaban de las vestimentas de los jóvenes de ese mercado, su respuesta fue tolerante, pero no dejaron de pintar su raya, diciéndome llanamente: “Pos cada quién su cultura, ¿no?”. Tal fue el encuentro o desencuentro entre los mayas actuales y aquellos chavos contraculturales, inspirados en las ornamentaciones de los mayas, sí, pero en los precolombinos, no necesariamente en la de los indios vivos hoy día en el sureste mexicano.

En efecto, esta forma de interesarse por lo indio, que a veces lo inventa o reelabora y otras lo descubre, ha generado una serie de subculturas urbanas muy interesadas por lo oracular y arcánico de la culturas indígenas. Es necesario enfatizar que las contraculturas juveniles han establecido un diálogo mitificador con el campo, pero otras veces han aprendido a verlo y comprenderlo mejor, por ejemplo a partir del zapatismo, que entre muchos chavos propició un interés por establecer vínculos más respetuosos hacia la otredad rural. En otras palabras, desde los sesenta hasta nuestros días, también las culturas juveniles han aprendido a ver el campo con mejores enfoques. Tal es el caso del movimiento de rock que se ha solidarizado con los zapatistas, un movimiento que, además, es internacional y donde participan más de cien grupos en activo por todo Latinoamérica, Estados Unidos y Europa.

DESDE EL CAMPO: LA CIUDAD
Y sin embargo, también desde el campo se establecen diálogos hacia las ciudades del mundo. Visto desde el otro lado, desde el campo mismo, no todo lo moderno proviene de la ciudad. Hoy en día el campo dialoga con la globalidad desde sus propias comunidades. Tuve noticias de grupos de rock indígena desde los noventa, como los otomíes de Orines de Puerco, conformado por chavos artesanos radicados cerca de Toluca, quienes se insertan en una comunidad simbólica, global y transfronteriza, como es el punk, género que cantan en otomí.

También puedo mencionar al grupo Sentimientos Contradictorios de Juchitán, que cantan rock en zapoteco y dicen llamarse así porque se sienten incomprendidos al vivir en el vértice de dos culturas, la tradicional y la roquera. Recuerdo el día en que llegué con mi banda a tocar a Juchitán en una fiesta de pueblo que comenzó con un bailable de mujeres vestidas con sus trajes tradicionales y música de banda. El público era de adolescentes campesinos o hijos de campesinos algunos, todos vistiendo camisetas estampadas con los nombres de grupos roqueros; impacientes, urgían porque comenzara el rock. Entonces terminó la danza, las bailarinas salieron del escenario, luego lo hicieron los músicos de la banda tradicional, quienes dejaron sus instrumentos en el piso, tomaron una guitarra y bajo eléctricos, un saxofón, otro se trepó a la batería y sólo uno de ellos conservó el mismo instrumento que tocó para las bailarinas, una concha de tortuga, típico instrumento tradicional de la región. Así que el primer grupo de rock de la noche era un conjunto local que, además, ¡estaba integrado por los mismos músicos de la orquesta típica! Su repertorio era de canciones originales y versiones de piezas típicas llevadas al rock, por ejemplo, “La Llorona”, que cantaron en zapoteco y en un ritmo de seis octavos, no en cuatro cuartos como casi siempre se toca el rock. Un repertorio absolutamente innovador en sonoridades e intencionalidades. Y lo paradójico es que era esa persistencia interpretativa tan local, basada en la fuerza de lo tradicional, lo que los volvía plenamente modernos.

Así mismo, tengo noticias de que en la sierra mazateca hay pandillas indígenas, bandas no asociadas a la violencia, pero sí a la identidad generacional, conformadas por chavos rebeldes que acaso conforman una especie de contracultura dentro de la misma cultura indígena, es decir, expresan rupturas culturales que tampoco dejan de ser parte de la cultura indígena. Siempre se ha considerado que el fenómeno de las bandas es un asunto urbano, sin embargo, según los reportes de Jorge Lara de Tehuacan, Puebla, las bandas ya son un fenómeno que existe en lugares como la sierra mazateca, donde estos agrupaciones juveniles se hacen llamar los anti, porque “están en contra de todo” respecto a su entorno, lo que buscan es poder ejercer sus intereses culturales y recreativos en su propio contexto. Estos hijos de campesinos oyen rock, al Tri, Maldita Vecindad o a Café Tacuba, pero tampoco quiere decir que ellos estén renegando de su condición de indígenas, simplemente desean vivir su indigenidad incorporando valores culturales nuevos respecto al resto de la comunidad. Tampoco se trata de una imitación de los chavos de las ciudades, sino de una reelaboración generacional.

¿Cuál es esta indigenidad? Por ejemplo, hace un año el grupo Santa Sabina visitó Huautla, en un concierto organizado por el colectivo cultural Los de acá y, aunque no pude asistir, el sr. Lara me contó que los antis estuvieron muy activos promoviendo el evento mediante grafittis en las bardas y que, por primera vez, ante el acoso de la policía, los antis pudieron mostrar un papel donde el municipio les autorizaba para realizar sus pintas, ya que el concierto tuvo el aval de las autoridades locales. Hay aquí un terreno maravilloso que explorar, en relación a cómo los jóvenes del campo ven al resto del mundo y como asimilan ese diálogo general a través de las generaciones. Pero también respecto de qué es lo que las generaciones mayores, las autoridades, pueden hacer para expandir a su comunidad, incluyendo también a las nuevas generaciones.

Como se ve, la “modernidad” no es sólo urbana. ¿Qué de la cultura rural tiene ya la “universalidad” de lo urbano sin perder su ruralidad? Un ejemplo es el movimiento del son veracruzano, el cual se ha revitalizado enormemente en los últimos lustros, potenciados por los circuitos naturales de los fandangos a todo lo largo del estado. Recuerdo que hace un par de años, durante la fiesta de La Candelaria en Tlacotalpan, los Cojolites me invitaron a comer, un grupo de son jarocho integrado por hijos de campesinos de Jáltipan, todos menores de 21 años. Al terminar de comer nuestros tamales a la orilla del río, ellos agarraron sus instrumentos, sus jaranas, sus arpas, su marimbol, y su quijada de burro, para ponerse a tocar rolas diferentes a las de su repertorio tradicional, una y otra pieza de “modernos” géneros diversos, entre las que se hallaba el rock, por ejemplo, temas de Manu Chao que, sin intencionalidad vanguardista, mostraban el color local de los instrumentos fusionado con la “modernidad” de las rolas del famoso europeo. Versiones que no pretendían ser vanguardistas pero que eran acaso mucho más modernas por su color heterodoxo que las versiones originales del ya de por sí híbrido Manu Chao. Si alguien hubiera grabado ese momento, estaríamos ante una música moderna y de absoluta vanguardia* mundial. La interpretación no dejaba de ser jarocha y campesina, mostrando así que existe en ellos ya un diálogo con el orbe, pero desde la propia identidad local, asimilando la información planetaria. De esta forma, si antes pensábamos que la modernidad en la música era eso que nos llegaba de Londres o Nueva York, hoy en día es como si el diálogo cultural con el globo desde la ruralidad, permitiera que la tradición nos modernizara. Y aquí no estaríamos hablando de una modernidad unívoca que es impuesta desde los centros metropolitanos de cultura planetaria, con su propensión a fomentar sólo el consumo pasivo. No. Se trata más bien de una modernidad en cuanto a su reclamo de pluralidad, su ejercicio de la multirreferencial. Es música moderna en cuanto a que es formalmente disidente (en el sentido que Octavio Paz le da a la “tradición de la ruptura” al ocuparse del arte moderno). Se trata de música generada desde las raíces locales que entra en diálogo con el contexto internacional, de acuerdo a las necesidades y la gestión de valores culturales desde lo local. Aquí el consumo de la música pop internacional es creativo y reelaborador, no imitativo.

Al mismo tiempo, y de regreso a la ciudad, hoy en día la fuerza de este movimiento de música jarocha y sus fandangos ha generado un interés enorme entre los jóvenes de las grandes urbes, basta asistir a los fandangos que se organizan en Veracruz, donde conviven campesinos con chavos ataviados con sus dreadlocks y perforados por miles de aretes pero que, en lugar de cargar guitarras eléctricas a sus espaldas, llevan sus jaranas o se ponen a zapatear en las tarimas para el baile. Lo mismo sucede en los fandangos que se organizan en el DF, donde asiste un público de clase media a zapatear y beber toritos.

La música grupera, que abarca varios estilos, también es un territorio que genera valores culturales modernistas. Mezcla de géneros tradicionales como el corrido y la polka con estilos “modernos”, como la balada. Hoy esta música trasciende regiones. Se escucha en varios países latinoamericanos, en Estados Unidos y ahora, recientemente, incluso en Europa mediante el trabajo de grupos como Los Tigres del Norte y la Banda del Recodo. Aquí se pone en juego otro tipo de imaginería, de estética y de cultura, que narra la vida de los migrantes y también el problema del narcotráfico en un país y un mundo gobernado por la corrupción y la falta de alternativas de subsistencia en los campos y las ciudades. De origen rural, se trata también de una música moderna que, sin afanes vanguardistas, integra sonidos del reggae, como en el caso de Bronco, a la propia tradición popular. En el caso de Los Tigres del Norte, su música es considerada ultramoderna, incluso, en España los han llegado a catalogar como world beat, donde recientemente tuvieron un gran éxito, a raíz de la publicación del libro La reina de la noche.

LA TOMA DE UN ESTADIO
Así, desde el campo, se siguen generando valores culturales que influyen nuestra visión de lo rural en las ciudades. Quiero regresar al tema del movimiento de rock vinculado con la solidaridad zapatista, pues este movimiento indígena influyó también a las subculturas juveniles capitalinas a partir de 1994.

A raíz del levantamiento, en febrero y marzo de 1995, estudiantes de la UNAM pertenecientes a la Caravana Universitaria “Ricardo Pozas”, así como varios grupos musicales y artistas, organizaron dos conciertos como protesta por las medidas prohibitivas contra el rock, así como por la paz en Chiapas. Eran los días en que el regente de la ciudad, Espinosa Villarreal, había declarado la prohibición de realizar conciertos de rock en espacios al aire libre. Una medida que seguía la larga tradición de prohibiciones antirroqueras desde los sesenta. Esta declaración indignó a los músicos y los movilizó, hasta el grado de que entre varias bandas se entendió que la exigencia de autodeterminación cultural entre las comunidades juveniles urbanas no era muy distinta a la autodeterminación de las comunidades indígenas en el campo.

El primer concierto fue el 27 de febrero de 1995 y se llamó Por la Paz y la Tolerancia. Congregó a unas diez mil personas, según la prensa, el segundo se llamó Festival 12 Serpiente, y congregó a más de treinta mil, realizándose el jueves 18 de mayo de 1995. Ambos mostraron las capacidades de autogestión de los jóvenes, a pesar de las prohibiciones.

En el festival 12 Serpiente participaron los grupos de varias generaciones roqueras, desde León Chávez Texeiro y Guillermo Briseño de los 70, pasando por quienes comenzaron durante la primera mitad de los 80 como Botellita de Jerez, Real de Catorce, Banda Elástica, Nina Galindo, así como los grupos considerados de la generación del terremoto: Maldita Vecindad y Choluis; y quienes se formaron durante la segunda mitad de los 80, como Santa Sabina, La Lupita, Rómántico Deslíz, Café Tacuba, Juguete Rabioso, Consumatum Est. Por último, también se involucraron los grupos de la generación que surgió en los 90: Los de Abajo, así como los más jóvenes: La Nao, La Milagrosa, Van Troi y La Obeja Negra. El festival incluyó también diferentes espectáculos interdisciplinarios en los que participaron Raúl Platas, de La Casa del Teatro, Utopía (danza), Katia Tirado, Martín Rentería (performance), Mojigangas y Chaneque (títeres), entre otros artistas y viodeoastas. Asistierón también el Tianguis Cultural del Chopo y 90.1 Radio Pirata. El evento comenzó a las 10 de la mañana, el boleto de entrada costó $10 pesos más una donación en víveres para las comunidades chiapanecas de la zona de conflicto.

Independientemente de las diferentes visiones políticas de los artistas que participaron, todos coincidían en exigir la posibilidad de crear espacios autogestionarios tanto al aire libre como en lugares cerrados, sitios dónde tocar su propia música, espacios libres de las leyes más oprobiosas del mercado. También reclamaban tolerancia hacia los ambientes urbanos y sus preferencias culturales. Para ellos, todo esto coincidía con la exigencia de paz en Chiapas y el derecho a la autodeterminación étnica y cultural en México, según se apreció en los testimonios de varios participantes.

En suma, la fuerza cultural del campo nos influye en las ciudades de muchas formas, concientes o inconcientes. Muestra uno de los conflictos centrales de nuestra época, el que se deriva de las pretensiones de imponer una sola economía y una visión monocultural de lo global, contra la resistencia cotidiana para que el mundo y la globalización puedan ser plurales, permitiendo la participación de todos los individuos y sectores en la toma de decisiones: un mundo generador de valores culturales diversos.

En otras palabras, lo moderno no es exclusivamente urbano, sino que atañe a la posibilidad de un mundo plural, participativo y diverso. En otras palabras, también entre las subculturas juveniles, urbanas o rurales, se debaten dos ideas contrapuestas del ser moderno. Por un lado, aquella que busca uniformar el consumo pasivo, la urbanización, así como una idea unívoca del mundo o globalización: una perspectiva monocultural en beneficio del gran capital y las enormes corporaciones, Por el otro lado, aquella que es entendida como una mayor democratización de los valores culturales, mediante la participación de los sectores sociales y los ciudadanos en la toma de decisiones; una modernidad plural, diversa, multicultural; que de voz a todos de manera creativa, donde el otro nos enriquezca y nos interpele. Y desde luego, donde no sólo unos carguen las maletas de los otros.

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Las jacarandas

Publicado por pachoj en Febrero 20, 2005

El espectáculo más bello del año, las jacarandas han comenzado a florear (que muy aparte de todo, la coincidencia es que señalan que se acerca mi cumpleaños). Por lo demás, todo es trabajo en exceso, pero este es un tema del cual decidí no escribir en el blog.

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Va de nuez

Publicado por pachoj en Febrero 11, 2005

Hoy volví a publicar mi columna Ruidos de la Calle, pero ahora en la sección de espectáculos de La Jornada, ya no en el Reforma. Pronto comencé a recibir emails de lectores. Fue sobre Pla, cosas sacadas de mi blog. Supongo que a la noche iré a verlo al Alicia

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Laberintos

Publicado por pachoj en Octubre 10, 2004

Días sin escribir en el blog. Demasiado trabajo, tensiones con los franceses arrogantes de No Jazz, déspotas caprichudos y nada profesionales, aunque sus conciertos fueron todo un éxito en foros no convencionales de la ESCUELA NACIONAL DE ARTES PLASTICAS y la FES ACATLAN, además del Centro Cultural Universitario en los Viernes al Aire Libre. Ayer se presentaron en este mismo lugar los de la Barranca, fue bastante gente.

Encuadrerné al fin la tesis, la leí y pa ser de licenciatura no está tan mal. El calvario es concluir la tramitología laberíntica para que me den mi fecha de examen. Pero espero la próxima semana concluir este “rito de pasaje”, para usar una jerga antropológica acorde con la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

Ahora me voy a una expo de mi viejo amigo Rafa Lozano Hemmer en la Galería OMR. Ojalá este fin de semana pueda descansar mucho, encerrarme a leer, terminar “Las Correcciones” (Jonathan Franzen) e irme a nadar.

Ojalá

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El mar de las pasiones

Publicado por pachoj en Agosto 27, 2004

Antenoche me desvelé en el 33, un cutre tugurio cerca de Garibaldi. De aspecto costeño, con paredes y columnas rojas y azules, animado apenas por una rockola con su repertorio de rancheras, baladas, piezas gruperas y salsa. Ibamos con Daniel, quien parece ser viejo parroquiano del antro. Uno que iba con nosotros en el grupo, cuyo nombre no recuerdo, se encontró a su exesposa besándose con otro. Qué mejor contexto para semejantes pasiones.

Daniel me había alcanzado en otro tugurio raro, Los Vecinos, de reciente apertura. Un inmueble en el centro de la ciudad con tres pisos y cuatro “escenarios” diferentes: hip hop, rock, y lounge de baja estofa. Ahí tocaba Ximbo, a quien yo había ido a ver. Curiosa ciudad la nuestra con tantos rincones desconocidos.

De ahí nos fuimos a alcanzar a Kiko, Tina, Andrea, Eduardo y Alex al Mitote, bar pijo de la Condesa, para luego terminar en el 33. El desvelo duró hasta las 5 am.

El sábado en la mañana fui a nadar y luego me encerré a escribir el artículo que me encargaron de la revista DF sobre Diego el Cigala, que viene a México en septiembre. A las 9 pasé por Karla y nos fuimos al archifresa bar Prima, donde nos pusimos al día de nuestras vidas después de no habernos visto en varios meses. Nueva desvelada.

Me llamó Laura de Ita para invitarme el próximo sábado a la fiesta de presentacion de su portal muchavieja.com.mx, algo así como un sitio para mujeres codependientes, me dijo alguna vez. Curioso dato: me “advirtió” que iva a estar mi ex Patricia LLaca ¡Como si aún hubieran ahí pasiones seis años después!

Hoy me desperté tarde, apenas a tiempo para ir a alcanzar a Daniel Giménez Cacho al Konditori, a desayunar a las 13 horas con unas mimosas y un Croque Messieu. La cita había sido consertada para cuadrar las giras de su obra de teatro, pero la charla se fue por todos lados: sus amantes casadas, viejos anécdotas, su encuentro con Natasha Kinsky y Salma hayek (¡ja!), además de otras confidencias.

Luego me vine a terminar mi columna que apenas concluyo a las 9 de la noche, bajo el cursi nombre de El Mar de las pasiones.

Aun me falta empezar un segundo artículo para el Reforma sobre la escena Gótica del Df (¿por qué acepto tantos encargos?)…No he descansado en todo el fin de semana. Apenas ahora he comido una pizza recalentada de la noche de ayer. Un fin de semana muy poco pasional. Mañana inicia otra semana más.

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Una cerveza fría

Publicado por pachoj en Agosto 12, 2004

Una camiseta blanca, tenis, un buen plato de cecina a la salsa verde, el diario El País en la mano y una cerveza fría después de nadar 400 (ínfimos) metros en el club y tomar veinte minutos de un excelso sauna. ¿Qué más se puede pedir para este domingo abúlico y protoburgués?

Después de todo esta mañana me levanté y logré, ¡al fin!, terminar mi tesis. Quizá al rato la lleve a imprimir y el fin de semana próximo a encuadernar, para entregarla finalmente a la Escuela de Antropología y pedir que me den fecha de examen. Tal vez por ello este ocio dominical me sienta mejor que nunca: una cerveza fría, un caramelo, tres periódicos que leer (La Jornada, el Reforma y El País), la televisión encendida en las Olimpiadas que no veo, y el placer escazo y efímero de no hacer absolutamente nada salvo gozar el clima, el cansancio físico que me recuerda mi infancia, cuando regresabamos del paradisiaco peñafiel en casa de mis abuelos maternos.

Una cerveza fría ante este calor pre lluvioso. Ahora todo es descansar.

***

Anoche fui con Fran al Centro Cultural España para la presentación de una revista de diseño. Aburrido, salvo porque charlé con mi vieja amiga Valerie, bellísima como siempre, inteligente y simpática. Loca. de regreso me paró la policía por meterme en sentido contrario en una calle sin señalización…Vaya.

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Defensa de los desocupados

Publicado por pachoj en Julio 29, 2004

“Boswell: Cuando no hacemos nada nos aburrimos.

Johnson: Eso es porque como los demás están ocupados nos falta compañía. Pero si tampoco ellos hicieran nada, no nos aburriríamos: nos divertiríamos los unos a los otros”.

 

No he podido abandonarme al ocio playero estas tres semanas que pronto terminan, mis primeras vacaciones convencionales.

Siempre dejé para mañana la salida al mar, pero cada vez llegaban nuevas diligencias: Acepté encargos para escribir artículos, comencé a organizar el próximo RADICAL MESTIZO del FESTIVAL DE MEXICO EN EL CENTRO HISTORICO, además de que me dediqué a finiquitar viejos pendientes, entre ellos mi tesis.

Pero al revés del epígrafe de marras, extraído del deslumbrante ensayo de R.L. STEVENSON “Defensa de los Desocupados”, el mundo entero parece estar de vacaciones mientras yo sigo frente a esta computadora. Acaso soy el único que no está ocupado en veranear, aunque tampoco me he aburrido. Me conformo con haber podido ir a nadar al gimnasio diariamente.

Vacaciones con trabajo: escribir mi columna del REFORMA sobre el nuevo crew tapatío de ABOLIPOP, corregir mi tesis, terminar un texto para un libro sobre la Colonia Condesa y su gentrificación, negociar nuevos artículos para la REVISTA DF, la cual me ha pedido uno sobre DIEGO EL CIGALA que visitará próximamente la Ciudad.

Hoy empieza, además, el FESTIVAL EROTICO DE MEXICO (http://www.festivalerotico.com.mx/home.htm), del cual me nombraron miembro del Consejo Consultivo junto con otros curiosos personajes de la metrópoli: Alejandro Brito, (del suplemento gay Letra S), Carlos Blas Galindo (curador), Fabrizio Mejía (periodista), Regina Orozco (actriz) y Sabina Berman (dramaturga)…Ignoro por qué me llamaron si estoy fuera de forma, ¡ja! … Me iré a dar una vuelta a ver qué tal.

El problema no es el ocio o la diligencia, sino que en mi caso terminan siempre siendo lo mismo. Finalmente, cuando la curiosidad y el juego gobiernan los dos extremos, la frontera y el dilema desaparecen.

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