latribudelpulgar (antes ruidos de la calle)

Escribir ficción es hacer suposiciones acerca de la naturaleza de lo real

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TOSHI ICHIYANAGI y TADANORI YOKOO

Publicado por pachoj en Marzo 19, 2008

Ando en busca ded este disco, pero con tradicción de las letrs del japonés. Se trata de una Ópera de TOSHI ICHIYANAGI (4 de febrero, 1933), compositor japonés que estuvo casado con Yoko Onmp entre 1956 y 1963. Logró mezclar con éxito instrumentos japoneses tradicionales con instrumentos occidentales (como en su pieza Kaiki). El disco que busco es su Ópera de música electrónica compuesta en 1968, basada en los trabajos de TADANORI YOKOO, quien ilustró la portada que se ve en la foto.

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Compré el disc pero no traía versión en inglés de los textos. Claro que visualmente seguía siendo atractivo, por la belleza del trabajo “feista” y naif de Tadanori.

Tadanori (1963) tuvo tanta influencia de la cultura pop de los sesenta, que se le consideraba como el Andy Warhol japonés. Comenzó como diseñador de escenografías dentro del teatro vanguardista de Tokyo. reconoce la influencia de Akira Kurosawa y Yukio Mishima dentro de su trabajo. Aunque yo no veo la relación, también se dice que tiene influencia del Push Pin Studio de NY, particularmente de Milton Glaser (creador del logo con el corazoncito de I Love NY), así como de Seymour Chwast (ilustrador de las portadas de la revista The Nation). En todo caso, durante los sesenta Tadanori se clavó en la sicodelia misticoide y se fue a la India, como si fuera un occidental jipiteca de california. En 1968 fue incluido en una colectiva en el MoMa, donde cuatro años después tuvo una expo individual. En 1981 dejó el diseño para dedicarse a la pintura. 

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Ya entrado en el tema, por si algun amigo anda por tiendas de rarezas, me encantaría consegiur la película eros Plus Massacre (1970), dirigida por Yoshishige Yoshida, escrita en colaboración con Masahiro Yamada y con un sound track, precsiamente, de Toshi Ichinagi. Pero si la hallan, ¡serciórense de que tenga subtítulos en inglés!

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La peli es en blanco y negro y es la biografía de Sakae Osugi, anarquista asesinado por el ejercito japonés en 1923 que, además, defendía la idea del amor libre, tema que se incluye mediante triángulso amorosos en la trama de la película, de ahí el título.

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Harajuku

Publicado por pachoj en Febrero 24, 2008

En Tokio hay una especie de Tianguis del Chopo en el distrito de Harajuku. Más que un tianguis cultural es un punto de encuentro, aunque sí hay una calle peatonal llena de comercios de todo tipo, nada parecido a un tianguis de comercio informal ¿a ests alturas podría aber alguna atividad de economía informal en ese país?

Más bien es una mezcla de San Marks Place de NYC, o de Camden Town y Carnaby street de Londres, con tiendas establecidas que se nutren de los diseños de los chavos callejeros y venden ropa como esta:

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En harajuku se juntan todos los chavillos estrafalarios de la capital nipona, con la singularidad de que las modas o las subculturas son multirreferenciales. Van desde la refuncionalización del kimono, las sandalias  getal, o los uniformes escolares orientaleshasta ropa occidental convencioal como el traje con corbata, o bien,  la perversión del punk, el jipismo, los neotribalismos, el sadomasoquismo, y todo aquel look de la cultura pop occidental que desde la mirada oriental pueda resonar como extravagante.En la foto de aquí abajo podemos ver ropas que parecen emular a las Lolitas, los góticos, los emos y algo de punks. La moda como una obra de arte personalizada:

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Es, en efecto, el lugar donde  el fotógafo  Shoichi Aoki que publicó un libro bajo la editorial Phaidon, quien reporta en la presentación de sus fotografías que estos chicos estrafalarios también acuñaron un término para referirse a los ornamentos (o accesorios les llamarían en la jerga del mundo de la moda de alta costura) que produicen sonidos, es decir, juguetes y accesorios de plastico y metal que tintinean, bautizados por los protagonistas como Decora. Para los jovenes nipones, es una forma de resistir, según díce Aoki, a la uniformación gris del mundo establecido.

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Boda japonesa

Publicado por pachoj en Febrero 24, 2008

Esparta y Sakiko Yokoo, mejor conocida como Saki,  se casaron el 2 de diciembre de 2007.  Me han mandado una invitación y esta foto. Lástima que es hasta Tokio. ¡Es impresionante lo bella que se ve la Saki!¡¡Felicidades para ambos!!saki-y-espa-boda.jpg

Con la foto e invitación de la boda, me mandaron unas de la compañia de danza butho de Espartha: 

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Visiones cellejeras de Japón 2

Publicado por pachoj en Febrero 23, 2008

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Una abarrotería en Kioto y un caminoncito de…¿camotes? en Tokio.

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Esto parece un edificio de estacion del metro mexicano, como el de San Cosme. Evidentemente no tiene nada que ver.

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Los taxis me pareceieron fascinantes. Son carísimos, se dice. Yo tomé uno en una sola ocasión, el chofer traía guantes blancos y uniforme con gorrita.

 

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Así están todas las callees de Tokio. Me hechizaron estas maquinitas. 

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Visiones cellejeras del Japón 1

Publicado por pachoj en Febrero 22, 2008

Ya sea en Tokio o en Kioto, las calles mezclan lo clásico con lo hipermoderno.

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Interior de un salón de té en un centro cultural de Kioto. La siguiente foto es un jardín Zen 

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Avenidas en Tokio, vistas desde la ventana de la Fundación Japón 

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Un monje en Kioto pidiendo limosna

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Un País Invisible

Publicado por pachoj en Febrero 19, 2008

En el número de febrero de Nexos, aparece el artículo Un país invisible. Autogestión, colectivos, cooperativas, microempresas y cultura alternativa.    

 Es un avance y una síntesis de un texto que se publicará en una compilación sobre políticas culturales bajo la editorial Taurus, a fin de año. Lo más hermoso es que en la portada, con letras flamantes y entre tanta vaca sagrada, me pusieron como FRANCISCO PAREDES PACHO. Lo de Francisco ha de provenir de una inferencia del Pacho, que el capturista diseñador habrá conundido por PaNcho…luego entonces, la inferencia es tan absurda como si hubieran puesto Pancho Paredes Pancho o Pancho Paredes Francisco. A las pruebas me remito:

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Oyayubisoku, la tribu del pulgar

Publicado por pachoj en Febrero 1, 2008

Este blog se cambio de nombre de Ruidos de la Calle al de La tribu del Pulgar, en honor de un pasaje del libro de Howard Rehingold Inteligent Mobs, donde habla de los adolescentes tokyotas adictos a los mensajes SMS de celular (keitai) que en Tokio llaman precisamente como La Tribu del Pulgar (oyayubisoku). Aquí algunas fotos sobre la afición a premanecer conectados de los habitantes de la capital nipona y, al final, una foto de Shibuya, la plaza de varios vértices donde suelen encontrarse rios de gente conectada y donde el autor tuvo aquella epifanía que le pemitió comprender los misterios de las redes.

En el metro, libros , móviles y pantallas de videojueguitos: 

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En Shibuya: 

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22 Feria del Libro de Guadalajara

Publicado por pachoj en Diciembre 5, 2007

En la pasada Feria del Libro de Guadalajara me tocó ir a moderar una mesa llamada “Canción Palabra Escrita” (1 de dic 07), organizada por enrique Blanc.

La convocatoria debía explorar la relacióin entre el escribir canciones y la literatura. Participaron Julieta venegas, Andrea Echeverri, Bruno Galindo, Nacho Vegas, Javier Corcobado, Jose Manuel Aguilera y el glorioso Arnaldo Antunes. No se dijo nada relevante, más allá del tópico “yo escribo como se me de la gana”, lo cual se debió evidentemente a las limitaciones del moderador. Por más que intenté, no logré llegar a ningún sitio. La mayoría relacionó su trabajo con la literatura por el hecho de que leían libros, ya fuera de superación personal como Echeverri, o narrativa como Venegas (Puede verse este link para una realatoría más detallada). Claro que me topé con los viejos amigos, y eso fue glorioso. 

Ya en el local de la FIL, me encontre con varios cuates, como Braulio Peralta,  Pedro Serrano, Humberto Musacchio, Carmen Aristegui. Comí con Phillipe Olé, Laura lara de Punto de Lectura, Lyn Fanchstein y más gente que no recuerdo. Desde luego estaban Corcovado, Andrea Echeverri, Héctor Butargo, Julieta Venegas muy simpática. Con Inti Muñoz acabé discutiendo sobre cultura en el nuevo bar de Jis y en el Calavera. 

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Bruno Galindo y Nacho Vega, siempre de malas, tenía gripa. En la foto de la izquierda vemos al buen y nunca bien ponderado Che Bañuelos, dueño ahora del Bar Calabera. En la foto de arriba se le ve transmitiendo desde la cabina de Radio Universidad de Guadalajara en la FIL

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Trino y Jis, en la cabina de Radio Universidad de Guadalajara, mientras eran entrevistados por el Che acerca de la presentación de su libro de monitos. Cuando me vieron me invitaron a pasar y esa situación nos sirvió para evocar la época dorada de la contracultura tapatía, cuando ellos dos hacían el memorable Festín de los Marranos junto con Andrés Haro de El Personal, que en paz descanse, y el buen Paco Navarrete. Un programa donde la improvisción predominaba y se burlaban de todo y de todos, desde Octavio Paz hasta Monsiváis, en tono de radionovelas.

Estos programas fueron antecedente de las animaciones y doblajes de peliculas que luego desarrollaron en la televisión. Verdaderamente recomiendo echarle un oidito a estos archivos, que apenas son unos cuantos dentro de todos los que grabaron, de los cuales transitaron durante los ochenta copias en caset insuperables (y conste que esto fue antes de la Ponchis Visión de mi amigo el Güiri Güiri)

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El amigo Pernett, que llegó a Guadalajara tocando con Sidestepper, ya que el país invitado fue Colombia, aunque él ya tiene su proyecto solista. De hecho, tiene una versión de aquella mega rola Mi ABuela que cantaba el Monje Rojas & La Ganga en épocas muco tiampo atraás, sí, antes de que el reguetón se vislumbrara como lo que es hoy día. Aquí en el camerino de Sidestepper después del concierto.

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La conferencia en Japón

Publicado por pachoj en Octubre 20, 2007

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Aquí el interior del edificio donde fue la conferencia

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Aquí la sesión de la ponencia de Eleane Parreiras y Marcos Mantoan, director del Centro Cultural del Banco de Brasil. 

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Pasajes de Tokyo

Publicado por pachoj en Mayo 20, 2007

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Tokio Performing Arts Market

Publicado por pachoj en Abril 19, 2007

 

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Fui a Japón a dar una conferencia, invitado por la Japan Fundation, acerca del panorama de las artes visuales en el país. Asistí al encuentro Tokyo Permorming Arts Market.

Conocí a Espartaco, estudiante de danza Butho y emparejado con la pasmosamente bella Saki.

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Saki comiendo en un restaurante jun to a una ventana que parece una calle de Los Ángeles de Blade Runer, con fachadas altas llenas de iluminación y pantallas gigantes de televisión. No en vano la ciudad de esa película es una mezcla futurista de Tokio y Los Ángeles.

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Con Marcos Montoan del Centro Cultural del Banco Nacional de Brasil, uno de los directivos de Fundación Japón con cerveza en mano y yo merengues encorbatado una vez más.

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Genial compañía de danza Butho, Kanazawa Butho Kan, de la ciudad de Kanazawa, fundada por Yamamoto Moe después de salir de la compañía Hakutobo (dirigida esta última por Hijikata Tatsumi). Comparte el trabajo con Shirasaka Kei, la mujer de la foto. Han llegado a hacer adaptaciones de obras de Kafka junto con la compaía teatral Asou. También han hecho adaptaciones de obras del teatro Noh. 

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La compañia de Butho-Sha TANKEI, inspirada en movimientos de insectos. Fundada por Torii Ebisu y Tanaka Mutsuko, que en 1981 todavía eran miembros de una de las compañías más emblematicas actualmente de danza butho, Dairakudakan.

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Austin

Publicado por pachoj en Noviembre 24, 2006

 

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Lana y Shawn, de la compañia de teatro underground de Austin, Rude Mechanicals en su sede, una asita de madera en un barrio bajo de la cudad.

 

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Seattle

Publicado por pachoj en Noviembre 23, 2006

Acabo de llegar a Austin después de un errático viaje con una escala abortada por mal tiempo en Dallas . Una tormenta obligó a aterrizar en un aeropuerto vecino, que casualmente era Austin; así que me ahorré la escala y me bajé, PERO SIN MALETAS. Va a ser una hueva esperar a ver ciádo me las mandan del aeropeurto o me hacen ir pór allas. Mientras tanto,  por ahora estoy en el hotel bajando los emails atrasados con un cepillo y pasta de dientes por todo equipaje.
 
Este viaje de tres semanas está por terminar, llegaré al DF el sábado a las 11 am.

 

En Austin ya se siente algo el sabor mexicanillo, con restaurantes con nombres en español y palabras como Ranch y Corral en los portales. Chicas igualmente hermosas que en Seattle y un calorcito reconciliador después de las heladas de aquella ciudad de salmones, de Starbucks, de Nirvana, de Microsoft y Bill Gates. Allá nació la tienda de departamentos Nordstrom, la cadena Cosco, y es donde se fabrican los fuselajes Boeing. Jimi Hendrix nació en Seattle, y la ciudad también hizo historia porque sus jóvenes volvieron visible planetariamente el movimiento altermundista. No sé qué tenga que ver cada una de estas cosas, con la otra, pero bueno, es una ciudad emblemática para diferente gente. Y todo ello a pesar de ser sobre todo un pequeño puerto de pescadores. 
 
Antes de salir del aeropuerto de Chicago me compré varias revistas para matar el tiempo durante las más de cuatro horas que duraría el vuelo, así me enteré de las nuevas batallas por el mercado cibernético de Bill Gates, que busca reposicionarse en la competencia por las descargas musicales. Me encanta el sarcasmo de la empresa de Mac: “el problema de los diseños de Microsoft es que en esa compañía no tienen buen gusto”, declaró el genio de Steve Jobs respecto al nuevo aparatito que Microsoft ha sacado para competir con el iPod. Mientras ellos compiten, Yahoo confronta a Google haciendo convenios con las cadenas noticiosas y asociandose con YouTube . Todos estos son temas adecuados para aterrizar aterrizar en Seattle. 
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La fachada del primer Starbucks café siempre tiene a músicos callejeros trabajando. Seattle se caracteriza por permitir a los artistas presentarse en su casa, por ello hay tantos por todos lados. Acaso parte de esta aura es le transmitió a este cafetín contribuyó a catapultarlo por el mundo. 
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Lane, director del foro de artes escénicas experimentales On The Board, genial tipo. Quedamos de establecer vínculos para trabajar en el futuro con intercambios.
niche.jpgExtraño cartel, mezcla de sonidos, de hemisferios y calses sociales.

 

A pesar de lo esperado, la ciudad no tiene un aspecto tecnologicamente muy vanguardista, sino que resulto más bien un lugar de espíritu ambientalista, dominada por pos hippies adinerados, cómodamente instalados en la era de la economía global que se la pasan yendo al campo, a las montañas y haciendo ejercicio. Más que geeks, lo que se veía en la calle eran callejeros de tipo europeo, gente amable, liberales progresistas, y personas que se muestran sumamente curiosas hacia los extraños. Se me figuró la Escandinavia estadounidense, con gobiernos que aun creen en las políticas de bienestar social.Sea como sea, el lugar me encantó viniendo de Freeport, villorio conservador donde pasé el intenso Día de Gracias.

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The farm

Publicado por pachoj en Noviembre 17, 2006

Estoy tan poco familiarizado con la costumbre estadounidense del Día de Grcias que me daba pánico pasar unas horas con una familia que me imaginaba tremendamente aburrida hasta el extremo de plantearse invitar a un extraño a su mesa.

Terror y pánico: aquél día el abuelo de la familia me recogió en mi hotel a las 11:45 y me llevó, junto con la interprete que me ha acompañado todo el viaje, a una granja donde había otra abuelita ataráxica, dos matrimonios adultos, algunos hijos jóvenes (es decir, un chico, una chica, una prima y sus respectivos novios), todos con cara de menonitas o con rostros parecidos a la caricatura del Rey Leonardo. 

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Al llegar, las mujeres cocinaban dentro de la casa y los hombres veían en la tele la transmisión de un estupendo concurso de perros (¡¡siempre me pregunté por el aspecto que podría tener la gente que era capaz de dedicar su tiempo a ver ese tipo de programas!!).

Me senté en una mesedora y me dispuse a penetrar aquel misterio, pero no logré hacerlo. A mi lado, en un sofá reclinable, un señor, el tio o hermano de los dueños, comenzó a preguntarme sobre mi país con sus ojos sonrientes y cristalinos (¿por qué sonreía tanto?, ¿por qué tanta decencia?, había algo sospechoso en esa mirada que no me miraba nunca). Jamás pensé que alguna vez me hallaría en una situación donde pudiera llegar a importarme, mucho más que ninguna otra cosa a mi alrededor, el poder ver un campeonato canino por televisión. Con tal de que las preguntas cesaran.

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Finalmente una de las señoras, supongo que la dueña de la granja, pidió al adulto que veía la tele a mi lado que diera las gracias por la comida. De inmediato todos se levantaron de sus asientos y con la cabeza hacia abajo, de pie, con sus dos manos cogidas al frente a la altura de sus genitales, para escuchar al tío agradecerlo todo y a todos, hasta por los invitados que estábamos en su casa. Al final todos juntos coronaron el breve discurso con un “Amen”. Yo estaba pasmado.

No abrí la boca en toda la comida, salvo casi al final que me preguntaron algunas cosas. 

Los jóvenes tampoco abrieron la boca para nada, salvo para responder las preguntas de las amas de casa sobre si preferían apple pie o pumkin pie. Por el contrario, durante casi toda la comida miraban hacia abajo, impenetrables (¿acaso sufrían?, quizá odiaban o temían, ¿probablemente pensaban en asesinar a álguien con un rifle de largo alcance en su escuela. O, por el contrario, acaso simplemente figuraban poder abandonar algún día esa villa de granjeros, huyendo en un circo o un depravado burdel ambulante. ¿Parecían encarnar alguna de todas esas cosas que luego vemos incomprensiblemente en las noticias de la televisión? No lo creo, seguramente albergaban tan sólo piedad y buenos modales). El hecho es que nadie miraba a nadie a los ojos.

En cuanto a mí, de plano entendí nada de la conversación llevada por los adultos, el vocabulario era extraño, sólo comprendí palabras sueltas como red neck, molinos de viento, etcétera (y eso que hacía unas horas llegué a creer que el viaje había servido para mejorar en mi inglés, pues hasta la intérprete se había vuelto un estorbo). No, ese día todo era de otro mundo, aquél inserto en medio de esas planicies eternas, impecables pero sobre todo implacables; pulcras, luminosas, ensoñadoras. Deslavadas, amarillentas. 

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Al terminar de comer algunos de los jóvenes se fueron sabrá (su) Dios a dónde. Los demás nos sentamos a la televisión ante un oportunísimo partido de futbol americano. Sentí alivio. 

Desgraciadamente mi bienestar no duró mucho tiempo, pronto le bajaron el volumen al televisor para escuchar el relato de una de las hijas y su novio, un tejano también granjero que había venido desde aquél Estado para la celebración del día doméstico más importante de la tierra (al menos de esta tierra). Sí, ella contaba con bastante soltura y risas sus clases de karate o de algún arte marcial semejante.

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(EL GRANJERO TEJANO, EL NOVIO)

 

 

Yo me estaba durmiendo. Por más que intentaba evitarlo, cabezeaba. Finalmente una de las señoras me ofreció dar una gira por la granjita, lo cuál me entusiasmó enormemente, al menos para ver si alcanzaba a despertarme. La cosa esa era inmensa, poseía una extensión de no sé cuántos acres, porque ni siquiera sé qué son los acres, pero el horizonte se delineaba completamente en 365 grados como si estuviéramos en medio de un océano amarillo. 

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Y sí, ahí estábamos, caminando ante el gélido y aromático viento que delataba la presencia de un establo con algún tipo de ganado. Todo era muy bucólico, engañosamente campirano, hasta que dimos vuelta en la esquina de un cobertizo  dentro del cual apareció de pronto un extraterrestre, un monstruo gigantesco. No uno, ¡DOS!. Como un par de transformers inverosímiles. Un de ellos parecía un robot, yo mediría quizá el tamaño de los rines de sus llantas. Era una máquina parecida a un tractor pero del tamaño de un avión. Bueno, no tanto, pero así parecía en ese momento delirante.

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Seguimos el recorrido por los establos, donde apestaba peor que ningún baño público mexicano, al parecer por los químicos que le echan a su comida. Criaban para su venta cerdos y vacas, y cultivaban frijol de soya y maíz para alimentar a otros animales y para echarle a la gasolina como combustible complementario. Estábamos en el centro del granero de los Estados Unidos, en medio de las grandes planicies estadounideneses, producidas por un glaciar hacía millones de años, a una distancia sicológica año, siglos, milenios luz de los días en que pudiera haber existido la tracción animal para el arado sobre el planeta. 

La comida habrá comenzado a las dos, pero duró poco, al igual que la gira por la granjita. así que pronto volvimos al hotel con gran alivio, donde de inmediato hice la maleta y me preparé para salir al día siguiente hacia el aeropuerto de Chicago, a dos horas de distancia, y tomar al fin un avión hacia Seattle, preguntándome cómo habría de irme en ese rincón del culo del mundo, gracias a Dios.

 

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Chicago

Publicado por pachoj en Noviembre 15, 2006

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Una historia sibilina

Publicado por pachoj en Febrero 12, 2005

El cristal está roto, incluso. Aún así, el pequeño cuadro con la foto de Sibylle me mira, lleva siglos colgado ahí en ese rincón de la pared de mi estudio. ¿Sibil?, su nombre en español tendría que escribirse Sibila y en inglés Sybil. Sibila profetisa o sibil la guarida subterránea. Ninguna de las dos. Y la ortografía es lo de menos, sino lo misterioso de su aparición, lo cerca que estuvimos durante un breve tiempo y lo gratuito de habernos separado sin retorno. Hacía lustros que no miraba esa foto añeja donde todavía resuena y deslumbra su sonrisa, su mirada fuerte, su graciosa belleza recargada sobre el barandal de un puente que cruza las indescifrables vías del tren en algún sitio de Hamburgo.

La conocí en Berlín en 1993, el mismo día que murió mi padre. No era ninguna profetisa, de hecho su aparición fue posterior a la noticia súbita de aquella madrugada en que me despertó el teléfono con una frase que no recuerdo pero da lo mismo, la muerte es la muerte. Después de ese telefonema me encerré todo el día en el hotel, hasta a las 10 de la noche, cuando quise salir a dar una caminata.

Me fui al Metrodorme en un parque céntrico de la ciudad donde había un concierto, un estupendo pretexto para tener a dónde dirigirme. Al llegar la gente ya salía del auditorio, todo había terminado. No importaba, la idea había sido tomar aire. Entonces vi a una chica de belleza fulminante, ella se dio cuenta de mi pasmo. Una desconocida, pero se detuvo, fue ella quien me abordó con un Español fluido aunque de fuerte acento… Charlamos un rato ahí parados y luego me invitó a echarme un trago. Ella hizo todo, detuvo a un taxi y me llevó a Kreuzberg o algo así, un barrio entonces de inmigrantes pero repleto de bares y restaurantes.

Entramos a un sitio de jazz, saludó a unos desconocidos en su idioma, y volvimos a la calle. Recorrimos así varios bares donde saludaba gente y luego salíamos de inmediato. Como no hablo alemán no entendí nada de lo que decía. Acaso eran amigos que le esperaban y ella pasaba a disculparse, o qué se yo, el caso es que terminamos solos en un antro mucho más extraño. Nos detuvimos frente a una estrechísima puerta de madera, tocó un timbre y alguien abrió una ventanilla por donde se asomaron dos ojos sobrios. La reconocieron y nos dejaron entrar. Se trataba de un antro subterráneo, clandestino. Charlamos durante toda la noche, ella renegando un poco de lo que llamaba “la cultura alemana”, tan cargada del “deber ser”, decía.  “La gente no se abandona a los placeres, menos aún a lo espontáneo”.

Nos dieron las cuatro, las cinco o las seis de la madrugada. Yo miraba su rostro fijamente, azorado de hallarme en ese minúsculo ambiente viciado por el humo y los deliciosos aromas noctívagos berlineses. Un vendedor de flores turco se acercó a ofrecer un ramo, Sibylle habló largamente con él, aunque nunca me enteré de nada. Yo sólo miraba su rostro. ¡Qué noche más rara! Mi padre había muerto esa mañana, ¿cómo podía estar ahí escuchando hablar a una desconocida de belleza deslumbrante sin que nada me faltara? ¿Era un Ángel llegado del cielo o enviado por mi padre con algún mensaje? Su belleza la recuerdo angelical, pero no lo suficiente como para redimirme de mi insalvable ateismo. No, no era un Ángel ni podía haber mensaje alguno, estábamos en un antro apestoso repleto de inmigrantes, outsidesrs, poshippies o pre-todo y nada me importaba más que estar ahí en ese instante, con esos ojos infinitos, fijos, relatándome su vida en el estrecho margen de unas cuántas horas.

Nos despedimos en algún minuto súbito, aunque ya no recuerdo qué tan tarde sería. ¿Por qué no seguimos juntos? Quizá yo necesitaba replegarme un rato, era demasiado para un sólo día. La invité a desayunar a mi hotel a la mañana siguiente. Imposible saber si lograría levantarse a tiempo.

Llegó acaso a las 9 o a las 10 de la mañana, prolongamos la charla nuevamente, era imposible dejar de escucharla. El transporte ya me esperaba a la puerta del hotel, un enorme autobús de dos pisos con literas, mesas, televisor y baño. Ya nos iba mejor en el viaje y el transporte tenía al fin todas las comodidades. Pero todos arriba del camión me esperaban.

Al pie de la escalinata Sibylle y yo intentábamos decirnos adiós, así que finalmente le dije “¿vienes?” 
-No puedo, debo hacer varias cosas mañana-, me respondió. -¿Cómo? Pasaste toda la noche criticando a los alemanes porque todo en la vida es consagrarse al deber y tú ahora me dices lo mismo?

Subió al autobús y partimos hacia Hamburgo. Viajo conmigo quizá una semana entera.

En Hamburgo alternamos con Héroes del Silencio en un enorme parque cubierto por el pasto. La misma hierba que en esos momentos debía estar cubriendo los restos de mi padre en un remoto pueblo mexicano. Sibylle iba y venía, era una mariposa que se movía de un lado a otro como en casa. Yo no estaba en casa ni la tenía. Sólo la miraba y sonreía. Vinieron a mi mente aquellos versos de Evtuchenko que mal recuerdo y que quizá iban así: “voy huyendo de todo lo insondable, como si alguna cosa no lo fuera, huyo de no tener ningún hogar, aunque su falta mi destino sea”. Qué cerca estuve al fin de mi padre en ese momento, cuando acaricié el pasto sentado entre la audiencia esperando mi turno para subir al escenario. A eso se reducía su recuerdo, siempre ausente, pues salí de la casa paterna a los 15 años. Pronto dejé de importarme la frescura del pasto y volví a mirar a Sibylle revolotear entre su gente alemana.

Viajó conmigo una semana quizá. En algún punto tomó un tren para su Berlín y yo seguí la gira con mi banda.

Tiempo después Sibylle vino a México, un par de veces ¿a buscarme? Luego regresó a su país y no supe más de ella. Hace más de dos años volví a recordarla y, casualmente, por esos días, al detenerme en un semáforo, un desconocido dentro de un auto a mi lado me tocó el claxon. Abrí la ventana y me preguntó por ella: “Hey Pacho, ¿tú eres Pacho, no?” 
-Sí, ¿por?
- “¿Tú eres amigo de Sibylle, ¿cierto? ¿Tienes su contacto?”. 
No lo tenía. 
-¡Qué extraño! ¿Cómo sabes que la conozco? … Y qué curioso que te aparezcas hoy precisamente, esta semana estuve pensando en ella y busque entre mis libretas viejas sus datos y no, no los tengo - ,le dije.

Intercambiamos teléfonos y quedamos de que el primero que lo consiguiera llamaría al otro, nunca más supe de él. Ese día llegué a casa y volví a buscar alguna pista, no hallé nada ni recordé si alguna vez anoté su dirección o algún teléfono (en aquellos años aún no usábamos Internet). Quería saber de ella, cómo andaría, pero me hice a la idea de que sería imposible contactarla nunca más.

Hace una semana me llamó Anne H., una escritora e investigadora alemana que me ha editado varios textos en distintos medios de su país. Está escribiendo una investigación sobre la memoria y quería entrevistarme. Finalmente nos vimos el jueves pasado, la entrevista fue larga. Ella vivió once años en México y ahora lleva como tres o más viviendo en Berlín. Aunque la conozco desde hace años, nunca antes le pregunté por Sibylle, pero cuando me dijo que ahora vivía en Berlín casi automáticamente y sin esperanza le pregunté si conocía a “una tal Sibylle, actriz de teatro pero que no se cómo se apellida”…

Sí. Se conocían. De repente se veían en su ciudad. 
-¡No!, ¿Cómo es posible?
-Bueno, Berlín es muy pequeño comparado con el DF, además de que pues, todos los que hemos vivido algún tiempo en el DF nos solemos reconocer.

Me dio su teléfono. Ayer viernes le llame… Qué extraño oír su dulce voz. Qué gusto nos dio a ambos. Por la bocina escuché algunos llantos conmovedores. “Tengo un bebé de 8 meses”, me dijo, “qué maravilla”, continuó, “qué gusto saber de ti. Y qué suerte, porque estoy a punto de irme a vivir al sur de Francia con mi novio.”

Me dio su email y le he escrito. Le pedí que me enviara una foto con su niña.

Mientras tanto, su foto enmarcada en mi estudio sigue sonriendo. El cristal del marco está roto, el tiempo sigue su marcha sibilina.

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Alzheimer

Publicado por pachoj en Enero 5, 2005

Terminaré esta abulia productiva, las vacaciones que me ha permitido hallar joyas insospechadas en mis montañas de cds que no había revisado antes. Ahora mismo escucho Alzheimer, de Paul Desenne, Alonso Joro y Pedro Vázquez, un grupo experimental muy interesante de Caracas, Venezuela que, sinceramente, por ahora no recuerdo quién me lo dio, supongo que lo obtuve durante mi pasado viaje a Colombia.

Hoy llamó MIguel Angel, que estará en México unos meses trabajando no se en qué. Actor y músico radicado en Viena, hace varios años escribí sobre mi encuentro con él en esa ciudad durante 1993 ( De Memoria ); cuando el trabajaba en un foro cultural independiente, el WUK, instalado en una fabrica de ferrocarriles inmensa y abandonada, la cual fue tomada por artistas a principio de los setenta (en 1997 publiqué otro artículo que completa al de marras sobre aquel viaje por Europa que duró tantos meses en Los Puentes de Paradiso en la Tierra). Me dará mucho gusto volverlo a ver, saber en qué anda, si sigue trabajando en el WUK.

Ayer comí con Maga, conocí a su hijo. Lleva lustros viviendo en USA, así que casi no la veo nunca, salvo cuando me tocaba girar por alguna de las ciudades donde ha vivido. Ahora el encuentro fue aquí en el DF, nos fuimos a echar unos tragos. Es deslumbrante su forma de hablar de la vida y del mundo, muy inteligente, siempre curiosa por todo lo que la rodea, ahora me contó su experiencia con los mixtecos de San Diego y Tijuana. Está a punto de terminar su doctorado.

La noche la terminó en un bar, donde me encontré a Daniela siempre inteligente, impetuosa, guapa y contradictoria. Estaba furibunda porque llegaba de filmar no sé qué video para qué corporativo y fue una experiencia subprofesional, insistía (es actriz).

También me encontré a “la pasional epifanía situacionista” de hace unos días, aunque esta vez andaba menos deslumbrante, más apagada, como ausente. Quizá estaba así porque era la víspera de su regreso a Londres, andaba “dispersa”, como bien dijo. Me acaba de llamar para despedirse, que estaba en la cola del avión. ¡Buen viaje!

Pasé a ese bar a echarme un bocadillo y un trago rápido, pero esta vez uno de los dueños se dedicó a regalarme tragos nada más comenzaba a vaciarse el vaso que tenía en las manos, mientras me contaba su idea sobre la relación entre vida nocturna y literatura (es egresado de letras de la universidad).

Fuera de eso, no he hecho más que leer. Hoy será mi último día de este tipo de encierros entre sábanas y libros.

Terminé a James Homes (El asalto a la cultura, corrientes utópicas desde el letrismo a Class War, ed Vrius, España, 2002), su libro es partidista (el autor fue neoísta) pero tiene la seriedad de confesarlo. Es muy pobre en muchos de sus recuentos, pero al menos sirve como un primer ordenamiento de ciertos movimientos utopistas subterráneos. Lo mejor es su odio a los situacionistas con comentarios super puntuales y acertados acerca de sus contradicciones teóricas y su sectarismo. También me parece muy interesante su introducción a la edición polaca, escrita diez años después de que publicara su libro en Inglaterra (verano de 1988).

En esta introducción Homes menciona críticamente a Greil Marcus, asunto imprescindible, ya que Lipstik Traces fue publicado casi al mismo tiempo en Estados Unidos (1989) que Asalto a la Cultura en Inglaterra. Ninguno de los dos leyó al otro entonces, pero la coincidencia, supongo, obedece a que a mitad de los ochenta hubo una exposición retrospectiva sobre el situacionismo, lo cual permitió al mundo angloparlante conocer de primera mano la experiencia situacionista, tan definitoria para los franceses.

En México tuvimos quizá más información que los anglosajones, al menos hubo traducciones en fechas relativamente tempranas: en 1977 se publicó en español el Tratado de Saber vivir para uso de las nuevas generaciones de Raoul Vaneigem y yo recuerdo haber leído La Sociedad del Espectáculo en 1980 o 1983, ya que por entonces en la Escuela de Antropología, donde estudiaba historia, formamos dos organizaciones “pranksters” (sin usar este concepto tal como ahora se entiende). Estas supuestas organizaciones fueron el “Movimiento Estudiantil Anti Crisis Sexuales” y el “Muro de los Lamentos”.

Ninguna de estas dos “organizaciones” falsas pretendía ser situacionista, de hecho, nadie de los miembros conocía el movimiento (y yo mismo no lo conocía muy bien que digamos), o al menos ninguno de ellos hablaba de él, por lo tanto, no éramos herederos de ninguna tradición de este orden, lo cual subraya el cuestionamiento que puede hacérsele a Greil Marcus y a Home sobre el uso de la palabra “tradición”, como si hubiera una memoria lineal, a priori, de estas expresiones. En realidad fuimos un producto de las rupturas académicas y del discurso político de la vieja izquierda del momento, esa era nuestra motivación para hacer aquellos periódicos murales donde dibujaba y metía citas de autores varios, entre otros, claro está, los situacionistas; además metíamos textos originales escritos colectivamente.

La primera era una “organización” supuestamente política, es decir, sus interlocutores eran los grupúsculos políticos de la Escuela y su lenguaje era parapolítico, o sea, usaba el vocabulario politizado de moda pero para invertirlo y cuestionar así el sectarismo y la retórica de la izquierda de entonces, permitiendo una lectura múltiple e, inclusive, de doble sentido.

Lo segundo era un “organismo” académico. Quiero decir, lo que se cuestionaba eran temáticas académicas sobre todo dentro de la carrera de historia (pero también sobre las demás disciplinas antropológicas que había en la ENAH), echando mano de clichés académicos y cultura popular, por ejemplo, mezclando glosas de Marc Bloch con frases del cantante José José (”ya lo pasado pasado”).

A pesar de la distancia, y la bobería, vuelvo a sonreír. Pero lo importante de esa época son los anécdotas, cosa que no voy a contar aquí, pues en realidad estos chistes infantiles o jugarretas tenían sentido ante lo dogmática que era la vida estudiantil y escolar de entonces. Vaya, la carrera estaba inundada por el marxismo, al grado de que en la materia de economía nos pusieron a leer ¡a Oscar Lange!! (recuerdo que me reprobaron porque en el examen intentamos provocar, respondiendo con ideas de Rosa Luxemburgo sobre los mismos temas, pero que contradecían los postulados de Lange). Claro, aún existía la Unión Soviética, El Muro seguía vivo y apenas había despuntado Solidaridad en Polonia, aún no había pasado el terremoto del 85, de tal suerte que la izquierda social (que renovó los lenguajes y los enfoques) aún no era tan visible, así que el Meas y el Muro de los Lamentos eran audacias que hicieron que tanta gente nos odiara y criticara.

Pues bien, después de estas lecturas de Home y Marcus, me dieron ganas de volver a leer aquel libro sobre Guy Debord escrito por Anselm Jappe (Anagrama 1995), donde queda clara la influencia que tuvo sobre los situacionistas el Lukacs de la época de “Historia y Conciencia de Clase”. Prácticamente los situacionistas no agregan nada nuevo a la aplicación que hace Lukacs, en el ámbito de la cultura, de la teoría de la fetichización de la mercancía que Marx desarrolló en el terreno de la economía política (que suele ser de lo más apasionante, por cierto). Exagerando un poco, se puede decir que lo único que agregan los situacionistas es el sectarismo y un lenguaje con más impacto, relacionado con la cultura pop. Y bueno, la mistificación retrospectiva por la época que les tocó vivir, incluyendo el mayo francés, les puso de moda en los noventa, al grado de que Hakim Bay podría leerse como un mero reciclaje del situacionismo en el contexto de Internet, donde la “creación de situaciones” equivaldría a su concepto de zonas autónomas temporales (TAZ).Poco nuevo bajo el sol.

Caray, este CD de Alzheimer está excelente, virtuoso y de un sentido del humor maravilloso, con instrumentos heterodoxos e informales, tocados junto con cuatro, caracoles, chelos, etcétera, tocan rolas propias de distintos géneros, además de unos covers raros de los Beatles y de Hendrix. El track 7, “Preslillaneando a modo de amor en Jachira total” ¡es una canción bajo la regadera!

… “Alzhemir” se llama el disco, decía. Y yo que no alcanzo a recordar quién me lo regaló.

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Balance de fin de año

Publicado por pachoj en Diciembre 31, 2004

Balance del 2004:
Hoy es el último día del año, intenso y crucial. ¿Ya es la tercera edición de Radical Mestizo? Pues salió gloriosa, Rachid Taha incendió el Teatro de la Ciudad desde la tercera canción, poniendo a bailar al teatro entero (ese concierto, junto con el del Zócalo, pueden verse en el DVD incluído en el último CD de Rachid). En marzo, si mal no recuerdo, presentó a Sidestepper y Sweet Electra en el pequeño Lunario y tuvieron así mismo mucho éxito.

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Enrique Blanc y Rachid Taha en un bar después del concierto del Teatro de la Ciudad, DF, y un par de botellas de Wiski, Radical Mestizo 2004
 Héctor Buitargo, Bogotá, 2004.

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También viajé a Colombia como jurado a un concurso que me permitió conocer la actualidad de la música en ese país, rolando con Héctor Buitargo de Aterciopelados, con Manolo, Clara y Cedric y donde conocí a la deslumbrantemente bella María Isabel:

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Isabel y Manolo en Bogotá:



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Por otro lado me gradué el seis de este diciembre, al fin. Antes de eso, viajé a NYC a dar una conferencia a principio de año para encontrarme con una historia fugaz (igual de súbita y situacionista que la de este diciembre); un encuentro incendiario con una inesperada judía neoyorquina que había comenzado en noviembre de 2003 y que culminó en NYC con un desencuentro fenomenal (aunque dias después la ciudad me obsequiara una “tonificante” noche larga, en el piso 140 de cierto hotel, con un ventanal frente a Central Park mientras nevaba).

Por lo demás, y para seguir con la metáfora situacionista, la “narrativa en común” con la extraña neoyorquina, que dio pie a que aceptara ir a dar la conferencia a esa ciudad en el invernal enero, sí dejó rastro bajo el “soporte” de una curiosa columna en el diario Reforma, llamada “Lágrimas Negras”.

Nuevamente viajé a España, donde departí con Kiko y Tina, ví a Manrique, Javi, Mark, Montse, Carles Sala, etcétera, tantos amigos, según puede verse en la serie de estos posts de septiembre. Por último, me adentré completamente en un nuevo trabajo, dejándo atrás definitivamente dieciocho años de otro oficio.

Me iré a cenar con Annette, a recibir el año nuevo y pedir doce deseos.

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Transglobal Underground en el Zócalo, durante Radical mestizo, donde alternaron con Rachid.

 

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Ximena, la protagonista de Perfume de Violetas, con el baterista de Rachid Taha en la fiesta después del concierto en el Zócalo, df durante Radical Mestizo del Festival de México en el Centro Histórico de 2004.

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Hotel Spanglish

Publicado por pachoj en Diciembre 29, 2004

He quedado de verme con Angélica en la noche, a quien me encontré en el Museo del Anahuacalli el día de la feria de las disqueras independientes. Tenía más de dos años de no saber nada de ella, se le oye que está bien. Hoy me llamó y me invitó a echar un trago a la noche.

Arreglando mis papeles encontré una libreta con una nota sin fecha, donde transcribí alguna conversación con un mesero durante alguna remota gira por Estados Unidos. Le puse por nombre ¿Habla Usted español?

“¿Habla usted español?”

-How can I help you?


-Do you speak spanish?


-Yes I do, ¿en qué puedo ayudarle?


-Quería un room service


-O.k. ¿qué desea ordenar?


-Un American Breakfast


-Good, ¿qué huevos quiere?


-Estrellados


-¿Cómo?


-Fried, sunny side up por favor


-O.k., ¿con bacon o ham?

-Con bacon por favor


-¿Toast o fruta?


-Toast


-¿Blanco o trigo?


-Trigo


-¿Algo de tomar?


-Un jugo de naranja. ¿Es natural?


-Sí


-Pero, ¿de verdad? Es decir, ¿es fresh squeezed?


-No, no es fresquesito, pero sí natural. De concentrado.


-Lástima, ni hablar. O.k. uno por favor.

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La Merced

Publicado por pachoj en Septiembre 24, 2004

Barce me atrapa, me roba, me secuestra, me rapta, me extravia… apenas llego a casa, después de los conciertos nocturnos de La Mala Rodríguez y Macaco en la Plaza Cataluña, pues amanecí en una casa extraña.

Hoy es día de fiesta local, la ciudad está con todos los escaparates cerrados, nadie trabaja. Nada.

Yo intentaré tener una junta con una productora. Diariamente tengo varias reuniones de trabajo, pero hoy será difícil concertar siquiera una por el día feriado.

Amanecí en un balcón de una casa desconocida, azorado por los tejados de esta sosegada ciudad en el día de su patrona la Merced, con un sol radiante y un silencio conmovedor.

En camino a casa, desde el taxi, sonriendo, la ciudad me sonreía igualmente a través de la ventanilla en movimiento, surcábamos las colinas barcelonesas, con su mar a la distancia brumosa y flamante, con ese caminar de la chicas que llevan su baguet en la mano, su rostro pleno como si estuvieran de súbito reconciliadas con la vida. Después de todo, para ellas es un viernes de descanso.

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El portero

Publicado por pachoj en Septiembre 22, 2004

Ufff… día largo, espero la noche sea corta. son las…??…2:12 am en esta casa de esta ciudad.