latribudelpulgar (antes ruidos de la calle)

Escribir ficción es hacer suposiciones acerca de la naturaleza de lo real

Archivo de 16/07/09

La muerte del periódico impreso

Publicado por pachoj en Julio 16, 2009

Desde hace cuatro años por lo menos se especula sobre la muerte de los diarios impresos y hoy existe en la Web una página dedicada a monitoriar este progresivo declive llamada Newspaper Death Watch, Crhonicling the Decline of Newspaper and the rebirth of Journalism

La página es ditada por Paul Gilling, quien lleva más de 25 años en el periodismo, 17 de ellos dentro del periodismo tradicional pero desde 1999 en el digital. Se declara amante del periodismo impreso, aunque asume la crisis actual que padece y se acelera. Por ello, escribe:

“Ultimately, this painful decline will give birth to a new model of journalism built upon aggregation and reader-generated content. I’m an optimist, and I think the new journalism will be better in many ways than what preceded it. It’s just that getting there is going to hurt a lot.”

Paul Gilling tiene dos libros pulicados, uno de ellos llamado The New Influencers, que es sobre los cambios dentro del mercado inducidos por el auge del blog y el podcast.

Una síntesis de su pensamiento puede hallarse en su artículo the new kind of journalism that will emerge online . Publicado en noviembre de 2007, lo que escribe parece ya evidente para todos nosotros, pero sigue siendo un interesante documento histórico:

“Journalism changed forever starting in early 2004. At that time, there were about a million people worldwide writing the online personal diaries called blogs.  There was no MySpace, no Facebook, no Digg and no YouTube. Apple’s iPod had sold less than a half-million units. The Internet was emerging from a two-year hangover.  Few people saw the explosive changes that were about to take place.

Three years later, the online world is a very different place. More than 100 million people have created blogs, and a third of them update their blogs regularly. MySpace is so embedded in the psyche of America’s teens that nearly everyone under the age of 18 has an account. More than 65,000 videos are uploaded to YouTube every day. New services like Twitter and Jaiku allow ordinary citizens to publish information globally using cell phones. In the summer of 2007, prominent blogger Robert Scoble wrote of learning about an earthquake in Mexico on Twitter an hour before it was reported in the news media.

The media has called this phenomenon Web 2.0, but it’s basically a revolution in personal publishing. For the first time in history, ordinary citizens have the means to publish to a global audience cheaply and easily. Journalism will never be the same.”

En relación con el paradigma de las publicaciones de revistas y periódicos relacionadas con la vida del Café, mencionados en el post anterior, Gilling comenta:

“If the published story contains an error, there is little that can be done about it. A letter to the editor or a correction may show up several days later, by which time most readers have forgotten the original story anyway.  If the story is picked up by a wire service, the error is picked up as well.”

En contraste, agrega,las posibilidades de Internet han llevado a superar las limitaciones de la prensa unilateral:

“However, many of the structural limitations of traditional media are now gone. Information is plentiful, the tools of online publishing are cheap and the networks to deliver information are fast and reliable. There is simply no reason to continue doing things the way we have done them.”

Finalmente, Gilling matiza su entusiasmo acerca de la horizontalidad potencial de la prensa en Internet:

“Some people refer to this new approach to newsgathering as citizen journalism.  This concept has drawn skepticism and even derision from the mainstream media, who argue that ordinary citizens lack the skills needed to produce well-structured, impartial accounts.  They’re right, but they miss the point. Citizen journalism is not about replacing reporters with ordinary citizens; it’s about supplementing the work of professional journalists with the newly accessible observations and insights of interested people. The result of this interaction is a new brand of journalism that is more comprehensive, accurate and reflective of the varied needs of the readership than the model that was constrained by the limitations of print and broadcast media”.

Su entusiasmo debe relativizarse aún. Por ejemplo, los recientes acontecimientos en China e Irán han hecho más que evidente para todos los peligros, manifiestos y potenciales, que Internet representa en cuanto a la censura desde los gobiernos y las corporaciones.

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Leer en un Café

Publicado por pachoj en Julio 16, 2009

Antoni Martí Monterde revisa en su Poética del Café, un espacio de la modernidad lietararia europea (Anagrama, 2007) cómo el surgimiento de los Coffehouses a finales del siglo XVII en Londres transformó las formas de leer, pasando de ser un acto doméstico, solitario, a una forma pública que transforma la realidad. Cuando el Café se vuelve un establecimiento público especializado “actúa como un potente modificador, como creador de una nueva realidad”.

Para Monterde el Café se convierte en “un epicentro de noticias” a la vez que en un lugar donde estar al corriente de todo cuanto acontece en la ciudad. En los Cafés el acceso al conocimiento de los acontecimientos y su escritura resultan determinantes para la configuración misma de los locales, pero también para conformar la idea moderna del espacio público y de la información. Además, estos establecimientos serán determinantes para el surgimiento de la crítica cultural y, finalmente, para la misma definición de literatura a través de la reinvención de un género: el ensayo.

La información y la lectura se transforman recíprocamente con el Café, al grado que los establecimientos comienzan a editar sus propias publicaciones o a aparecer otras relacionadas con la vida del Café como The Tatler (1709) o The Spectator (1711) en Londres:

“En el Lloyd’s Coffehouse el precio de una taza de café otorgaba el derecho a conversar con cualquier otra persona que estuviese en el local …, pero hay que insitir en que este cruce de información se acentuó con la costumbre de leer en sus mesas el Lloyd’s News, el periódico de la compañía, la primera publicación estable de una coffehouse londinense, precedente directo de los primeros opúsculos y publicaciones más o menos estables que solían editar los grandes Cafés europeos, y, sobre todo, de la costumbre de leer la prensa en los Cafés, que pronto ocuparía anaqueles junto a la barra, a disposición del público.”

A partir de entonces los Cafés se multiplicarían en Londres, con su significado “democrtizador” en cuanto a que podía entrar cualquier persona, hasta ser opacados por el auge de los pubs, los clubes (donde no puede entrar cualquiera, sólo sus miembros) y la implantación de la costumbre de la hora del té a mitad del siglo XVIII. Sin embargo, esta herencia pasaría a Francia en el siglo XIX, incluído el papel que tendrían las publicaciones relacionadas con noticias, la crítica cultural y la narrativa por entregas, que no sólo eran comentadas en los Cafés, sino que además estaban abiertas a la públicación de cartas de los lectores en general, al menos los que visitaban los Cafés, y no solamente para los miembros de las élites relacionadas con las publicaciones anteriores (para Jürgen Hebermas, un cambio estructural en contra de “la hegemonía discursiva del poder de la nobleza, la aristocracia y la corte”).

Monterde agrega: “todo ello determina que la escritura gestada en esta estratificación de la vida del Café se convierta en un barómetro de su alma ciudadana y exprese sus múltiples facetas”.

Aquellas publicaciones vinculadas con la vida en el Café (donde además eran comentadas, provocando una gran resonancia que llegaba incluso hasta los propios editories), dinamizaron la lectura como una plaza pública en sí misma, en contraste con las publicaciones cerradas de la Corte, la Iglesia y la Universidad.

Acaso estas dinámicas fueron el antecedente histórico del rol que actualmente tiene la lectura en la Web, desde los blogs hasta la publicación en línea de los mismos diarios tradicionales que ahora permite postear comentarios de los lectores en una interacción directa, ahora mucho más inmediata.

Esto debería cambiar el ánimo de los apocalípticos y denostradores de las nuevas tecnologías, en relación a la lectura como un acto solitario. Nada nuevo bajo el sol, más bien se trataría de un cambio de paradigma que podría aparecer como un regreso, simplemente más rápido y a mayor escala.

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